Project Management

¿Qué es Scrum y cuáles son las partes del proceso de trabajo?

Scrum es una de las metodologías ágiles más conocidas en la actualidad. Aunque su funcionalidad es diversa, se trata de una herramienta especialmente útil en espacios donde los grupos de trabajo tienen dificultades para operar y emprender las acciones necesarias que les lleven a objetivos comunes.

Más aún, casi diríamos que su medio natural son los entornos complejos, donde los resultados se deben obtener a corto plazo y los requisitos para alcanzar las metas son cambiantes.

También aporta soluciones valiosas en situaciones que pueden obstaculizar el normal ritmo de un proyecto, como por ejemplo cuando las fechas de entrega se alargan demasiado, los costes están por encima de lo presupuestado o la calidad del producto no es la que el cliente ha solicitado. Esto explica que los principios básicos de la metodología Scrum son la innovación, la competitividad, la flexibilidad y, sobre todo, la productividad y la unidad de los equipos involucrados en un proyecto.  

¿Qué son las iteraciones en la metodología Scrum?

La característica principal de Scrum es que las tareas de un proyecto se realizan en entregas parciales y regulares. De ahí que el proyecto se efectúe en bloques temporales, cuyos plazos de ejecución pueden variar de dos semanas a un mes. A estos bloques se les conoce como iteraciones. El plazo de cada iteración puede definirse en función de lo solicitado por los clientes y la capacidad productiva de los equipos. El punto de partida es la definición de los objetivos del proyecto, los cuales tienen que ser priorizados de antemano por el cliente. La jerarquización de los objetivos definirá las acciones más importantes en cada proyecto y ayudará a trazar el itinerario del mismo, dando lugar, de paso, a las iteraciones.  

El proceso de Scrum: cómo aplicar las iteraciones

Pero vayamos al proceso de diseño e implementación de la metodología Scrum, que está dividido en tres etapas:

1) Planificación de la iteración: Esta etapa tiene a su vez dos momentos. En el primero, los responsables del proyecto se reúnen con el cliente y éste les presenta la lista de requisitos y las prioridades. Con base en esto, las dos partes diseñan las iteraciones y definen los plazos de entrega.

Luego, en una reunión posterior, los miembros del equipo definen las tareas y designan los responsables para cada una de ellas.

2) Ejecución:

El equipo de trabajo realiza reuniones diarias (15 minutos como máximo) para poner en común la evolución de las tareas designadas, los obstáculos que han encontrado durante la ejecución y, a la vez, diseñar posibles adaptaciones o soluciones a los fallos. El líder se encargará de que sus colaboradores no bajen su productividad. A su vez, el cliente puede intervenir en las reuniones si lo considera necesario.

3) Inspección y adaptación:

Esta etapa tiene lugar el último día del proceso. El equipo de trabajo, en cabeza de su líder, presenta al cliente los resultados con base a la lista de prioridades que éste ha entregado en la primera instancia del proyecto. Teniendo en cuenta los cambios en el contexto y la eficacia de los resultados, el cliente decidirá si es suficiente o si deben ser adoptadas algunas medidas de adaptación.

Si los resultados son satisfactorios, el equipo de trabajo realizará una última reunión para evaluar lo que ha sido el proceso hasta ese momento.

 

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