Project Management

Tres factores de éxito en los proyectos tecnológicos

Aunque la palabra «éxito» tiene muchos significados e interpretaciones, en el campo de la gestión empresarial se refiere básicamente a una sola cosa: el desarrollo de las tareas dentro de los plazos previstos y la satisfacción de las expectativas iniciales. Todo lo que se aleje de esta definición no puede ser considerado como tal. Si nos centramos en los proyectos tecnológicos, el éxito se puede medir no sólo en cuestión de tiempo y satisfacción, sino también según su funcionalidad, el servicio que presta, la remuneración económica del servidor, las nuevas oportunidades que supone y otros factores como el prestigio y el aprendizaje. Los proyectos tecnológicos, sobre todo si se basan en el uso de herramientas digitales, tienen la gran ventaja de que el tiempo, los plazos y los procesos en general tienden a ser mucho más cortos que en un proyecto de otro tipo. Por supuesto, esto no es una regla que se cumpla siempre, pero sí que es un elemento a favor de muchos proyectos tecnológicos: se desarrollan mucho más rápido y usan como soporte tecnologías de vanguardia.  

Proyectos tecnológicos: principales factores de éxito

Si hablamos concretamente de los factores que influyen para el éxito de un proyecto, los de carácter tecnológico no se diferencian mucho de los que se ponen en marcha en otras áreas, disciplinas o campos de desarrollo. Quizá la principal diferencia, valga la insistencia, esté en el factor tecnológico que permite desarrollar soluciones eficaces y que cumplan con las expectativas iniciales. Es decir, el secreto está en los distintos recursos tecnológicos que se tengan a mano. La tecnología, a fin de cuentas, es una forma aligerar los procesos. Sin embargo, no es ni mucho menos el único aspecto que determina si un proyecto ha cumplido con sus expectativas o no. El esquema de la pirámide, diseñado en exclusiva para los proyectos relacionados con las TIC (Tecnologías de la Información), habla de otros tres elementos secuenciales que son:

1) Negociación:

Es la base de la pirámide, es decir, la etapa más importante de un proyecto tecnológico. Tiene básicamente dos momentos:

  • Negociación interna: se realiza directamente con el cliente o destinatario y tiene dos objetivos concretos: la duración y el presupuesto
  • Negociación externa: involucra al usuario final del producto con el equipo o departamento de TIC de la empresa. Se fijan los costes, se realiza una valoración gasto-beneficio y se toman las decisiones más importantes.

2) Metodología:

Una metodología son todas aquellas reglas, técnicas y procedimientos necesarios para el desarrollo de un proyecto. En casi todos los casos se define en función de los recursos tecnológicos que se hayan elegido, así como por las variables de tiempo y presupuesto. Antes de hacer una elección al respecto, es bueno recordar que algunas tecnologías se adaptan mejor que otras a ciertas metodologías.

3) Recursos:

El último factor de éxito de un proyecto reside en elegir los recursos adecuados y en su proporción necesaria. Si este elemento se ubica en la parte superior de la pirámide no es porque sea el de menor interés para un Project Manager, sino porque se entiende que elegir los recursos es una tarea en la que deben intervenir los factores que hemos mencionado antes: costes y plazos, tecnologías y metodología. En esta categoría entran tanto las maquinarias y los sistemas informáticos como el personal cualificado para su manejo, dominio y desempeño; lo uno no puede entenderse sin lo otro.

 

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