Project Management

¿Clientes ágiles? ¿Y si no lo son tanto?

Los clientes pueden ser el factor más complicado de gestionar de un proyecto ágil. ¿Qué pasa si, a pesar de tu despliegue Scrum, ellos no son clientes ágiles, al menos no lo suficiente? ¿Pueden los clientes hacer fracasar un proyecto ágil? ¿Hasta dónde llega la capacidad de maniobra de un Project Manager para lidiar con este tipo de contratiempos?

Proyecto ágil, ¿clientes ágiles?

La metodología Scrum se pone por delante de otras, como el método en cascada probando su eficiencia y la calidad de sus resultados. Sin embargo, no todo el proyecto es cuestión de desarrollo, también hacen falta clientes ágiles, capaces de comprender los requisitos de este enfoque y de aceptarlos, sin que supongan para ellos un inconveniente, como los de las tres situaciones reales que se exponen a continuación:

  1. La primera sorpresa de los clientes de un proyecto ágil es la condición de iguales de todos los participantes, que los pone al mismo nivel que los desarrolladores ya que, desde esta perspectiva, en vez de estar a sus órdenes de la manera tradicional, pasan a ser algo similar a compañeros de equipo. Sin embargo, no se trata de un imposible y puede resolverse, con tiempo, puesto que es una cuestión de cultura.
  2. No resulta tan sencillo, el gestionar las limitaciones técnicas de los interlocutores por la parte del cliente, que se encargarán de trabajar codo con codo con el equipo de desarrollo. De hecho, su disfunción conceptual puede ocasionar graves problemas que hacen que comiencen a aparecer los desacuerdos, retrasos e insatisfacción. Esta situación puede verse agravada por dos factores:
    1. La falta de habilidades interpersonales de los miembros del equipo del proyecto ágil, que pueden haber sido elegidos para ese puesto por su experiencia y competencia técnica pero que, al carecer de un perfil de gestión, pueden encontrarse con dificultades comunicacionales que supongan una barrera.
    2. El carácter técnico de algunas iniciativas, por ejemplo los de desarrollo software, el tipo de proyecto ágil por excelencia; que dificulta aún más la integración de esas terceras personas ajenas al equipo que son los clientes.
  3. Disponibilidad. La mayor reticencia de los clientes tiene que ver con este aspecto. Primero, se les exige disponibilidad física, puesto que deben atender reuniones, en muchos casos diarias, y participar asiduamente a todos los eventos relacionados con el desarrollo y las decisiones que deben tomarse a cada paso del proyecto ágil. En ocasiones, esto les supone el destinar una persona específicamente a esta tarea, que queda delegada como un rol entregado al desarrollo. No terminan aquí sus compromisos como clientes ágiles. Esta disponibilidad se entiende también en el sentido más amplio del término haciendo alusión a su flexibilidad (y paciencia), cuando tiene que ver con plazos y presupuesto. No hay nada escrito ni acuerdo en términos estables. Todo está sujeto a una nueva iteración, a un ajuste más, a la última modificación. Esta característica de un proyecto ágil puede asustar a algunos clientes, que teman por invertir en una iniciativa interminable. Al mismo tiempo, también es una desventaja a tener en cuenta por el equipo de proyecto ya que, al final puede tener que contratar a desarrolladores externos para que se ocupen de cerrar todos los cambios pendientes que se prolongan hasta el infinito sin indicios de lograr un cliente satisfecho.

 

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