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Due Diligence, una herramienta para una gestión inteligente

El Due Diligence es un análisis o examen que realiza la empresa (en su papel de vendedor de un producto o servicio) con el objetivo de proporcionar información a los posibles clientes o compradores. Sin embargo, no es un proceso exclusivo de los vendedores.

También es habitual que dicha información sea recabada por los propios compradores, los cuales toman sus necesidades como principal indicador de compra. Esta herramienta es conocida, en el terreno de los negocios y la gestión de proyectos, como asesoría legal.

 

Consideraciones generales sobre el Due Diligence

La finalidad y el alcance varían en función del tipo de Due Diligence. Por ejemplo, para el comprador la idea es recopilar datos que le permitan diseñar ofertas más acordes con las necesidades de los compradores; para estos últimos, en cambio, lo primordial es que los productos de un escenario comercial estén a la altura de lo que buscan.

En el primer caso, el de los vendedores, el Due Diligence suele dar lugar a un informe del estado financiero de la propia empresa, en el cual se destaca, por supuesto, las posibilidades de la misma para desempeñarse con éxito en un mercado.

En el segundo caso, en relación a los compradores, recabar la información que se encuentra dispersa en un mercado suele ser la base para un informe de contingencias existentes en cada una de las ofertas que se encuentran activas en el escenario comercial elegido.

 

Due Diligence, ¿cuándo la aplicamos?

Algunos Due Diligence se suelen realizar antes de sellar una relación contractual por cualquiera de las dos partes. En estos casos, es una estrategia para recabar información real y verídica sobre la labor que conforma el núcleo del acuerdo.

Otras veces, sin embargo, la Due Diligence forma parte de lo pactado en sí mismo. En este tipo de acuerdos, es una herramienta que ayude a garantizar lo pactado por ambas partes; es una confirmación y una validación.

 

¿Cuáles son los beneficios de aplicar el Due Diligence?

Lo de analizar y examinar los mercados tanto desde la perspectiva del comprador como del vendedor es algo que queda muy bien en el plano teórico. Sin embargo, ¿cuáles son los beneficios prácticos de emplear esta herramienta?

Además de analizar y examinar al detalle un mercado determinado desde el punto de vista del comprador o del vendedor, el Due Diligence nos ayuda a una mejor gestión de los procesos internos en una empresa. Esto se refleja en outcomes como:

  • Aumenta las posibilidades de éxito en un mercado. El nivel de satisfacción de los compradores es más alto debido, claro está, a la investigación que se ha realizado previamente sobre sus necesidades.
  • Permite conocer el estado de un producto vendido o comercializado. El seguimiento a los procesos de compraventa es otro de sus principales aportes.
  • En una compraventa, ratifica las obligaciones contraídas por el vendedor, como por ejemplo responsabilizarse por los defectos o fallos que pueda tener el objeto, artículo o servicio vendido.
  • Durante procesos de compraventa complejos, el Due Diligence adquiere un rol de garantía sobre la calidad y las características del producto comprado. Cuando es así, esta herramienta actúa casi como cualquier cláusula contractual incluida en un compromiso o contrato de compraventa.

Recuerda, puedes recurrir al Due Diligence tanto para recabar datos sobre un mercado o contexto específico como para mejorar la gestión de procesos de tu negocio. ¡Hazlo ahora!

 

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