Tendencias & Innovación

Design Thinking: ¿Qué es lo que hay que Prototipar?

El proceso de Design Thinking tiene 5 fases bien definidas:

  • DESCUBRIR: Comprender a las personas (divergencia)
  • DEFINIR: Lograr claridad y foco (convergencia. Punto de Vista)
  • IDEAR: Crear alternativas  (divergencia en base al Desafío planteado)
  • PROTOTIPAR: Generar prototipos (convergencia)
  • EVALUAR: aprender e iterar

Las 3 primeras etapas, no son muy diferentes de lo que se ha hecho siempre; quizá con diferentes metodologías, pero la generación de ideas para nuevos proyectos, productos o servicios, suelen basarse en una fase de investigación y/u observación, seguida de una etapa de análisis e interpretación de esa investigación  y, con esa base, se desarrolla la etapa de “idear”.

Pero son pocas las empresas o negocios que generan un Prototipo y salen a evaluarlo con el público target.  Quizá sean las áreas de Marketing y Publicidad las que más han invertido en “testear” productos, servicios y campañas, a través de focus groups.

Pero hoy el proceso de Design Thinking  está pasando a la esfera de lo estratégico porque es una de las formas más eficaces de pensar la propuesta de valor centrada en las personas: en lugar de suponer, le preguntamos a la gente, porque aceptamos que, por más experiencia que tengamos en un sector de actividad, nuestras asunciones pueden estar equivocadas producto de  cómo se han modificado los hábitos, preferencias y comportamientos de la gente, en estos tiempos.

Por tanto, el Prototipo suele ser un primer modelo de estudio para analizar cómo interactúan las personas con el producto en cuestión. Suele tratarse de una representación o simulación del producto final que nos permite aprender rápido, probando y testeando para incluir  las modificaciones en la fase de desarrollo.

Pero cuando esta disciplina de Pensamiento-Acción forma parte la cultura de la organización, puede ayudar  también a resolver cualquier problema, en el que estén involucradas las personas (internas o externas a la organización).

Si se logra definir bien “qué es lo que se quiere probar o validar”, se obtiene respuesta a qué es lo que hay que prototipar. 

Un buen ejemplo es el que se cita en libro “Las 10 caras de la Innovación” de Tom Kelley y Jonathan Liltman que ilustran un caso de prototipado y validación con el target que permitió destrabar un problema de ventas.

Relatan que cuando comenzó la venta de televisores con grandes pantallas planas, las ventas no despegaban. Aparentemente la barrera no era el precio, sino  que la gente dudaba al no saber cómo quedaría la nueva pantalla en sus espacios y si cabría en el lugar donde tenían su antiguo televisor.

Entonces  a la Jefa de Marketing de un minorista de electrodomésticos, inspirada por unos mapas desplegables que había visto en una visita a Nueva York, se le ocurrió que algo similar podía ayudar a disipar las dudas del público para potenciar las ventas.

Creó un anuncio publicitario desplegable que era lo suficientemente pequeño para ser el insert  en diarios y revistas, pero que al desplegarlo mostraba una imagen a tamaño real de un televisor de pantalla plana de 42” (un Prototipo). Al ver el anuncio, se imaginó a cientos de personas probando “la pantalla de papel en su salón y habitaciones”.

El prototipado de la pantalla plana en papel fue tan efectivo, que las ventas finalmente despegaron y cuentan que, el primer día en que apareció el insert, 6 personas ingresaron al local del minorista diciendo que ya “tenían la versión de papel pegada en el living”.

Lo interesante de este ejemplo, es que se generó un prototipo de lo que se quería evaluar: en este caso validar si era verdad que lo que hacía obstáculo era la incapacidad de los compradores para imaginar cómo podría quedar una pantalla plana en su apartamento.

El prototipado nos ayuda a pensar como creadores y a comunicar con nuestros clientes y usuarios.  Al “materializar” un producto, una idea, un concepto mediante un prototipo (algo tangible, digital o físico) me permite discutir con otros sobre algo concreto, para que aparezcan todas esas cosas que no imaginé y que puedo reformular (iterar) con un método económico para optimizar productos, servicios o procesos, a través de aproximaciones progresivas a una solución satisfactoria, mediante un procedimiento de fallo y error.

El objetivo de la evaluación (quinta fase) es fundamental en el proceso de Design Thinking, porque es el que permite aprender de forma muy rápida.

Quizá el prototipar sea la parte más compleja de esta nueva disciplina, pero es una habilidad que se aprende mediante la práctica y los beneficios en tiempo y costes para la empresa en sus procesos de innovación – sean del tipo que sean – ameritan la inversión en capacitación y la generación de espacios para los colaboradores se animen a practicar.