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¿ES POSIBLE UNA FECUNDACIÓN A TRES?

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Los primeros ensayos en humanos y animales del controvertido tratamiento de fertilización in vitro con tres padres muestran resultados prometedores, según afirman los científicos estadounidenses. La investigación, que ha sido publicada en la revista Nature, muestra que con la mezcla de material genético de tres donantes adultos se pueden lograr embriones que parecen sanos.

Ya se han hecho ensayos con anterioridad sobre monos. Estos bebés nacidos con la misma técnica tienen tres años de edad y muestran un buen estado de salud.

Esto está generando polémica. Por ello, actualmente en el Reino Unido se está llevando a cabo actualmente una consulta pública, cuyos resultados aparecerán en 2013, sobre la ética de este procedimiento. Aunque en este país está permitido utilizar este procedimiento en el laboratorio, los embriones creados no pueden usarse en tratamientos.

Con esta nueva técnica de fecundación se prevé que se puedan para prevenir las llamadas enfermedades mitocondriales, que provocan serias discapacidades como debilidad muscular, ceguera e insuficiencia cardíaca, y que se transfieren sólo de la madre al niño. Estas enfermedades son causadas por defectos en la mitocondria, el "motor" de las células.

Con el procedimiento de fertilización in vitro se extrae la mitocondria defectuosa de la madre para reemplazarla con la de una donante sana. Pero como la mitocondria contiene sus propios genes y su propio ADN, esto significa que el embrión producido con este procedimiento contiene material genético de tres personas: sus padres y la donante. Sin embargo, la mitocondria contiene una pequeñísima fracción de nuestro material genético, la mayoría del ADN que determina factores como el color del cabello u ojos se encuentra en el núcleo celular.

Los científicos han estado investigando dos formas de crear embriones con reemplazo de mitocondria. La primera es la de extraer el núcleo del óvulo de la madre y colocarlo en el óvulo de una donante con mitocondria sana al cual se le ha extraído su propio núcleo. Este nuevo óvulo sería posteriormente fertilizado con el esperma del padre.

Una segunda forma es la de fertilizar el óvulo de madre primero antes de extraerle el núcleo y colocarlo en el óvulo de la donante.

La investigación que ha sido publicada en Nature utilizó el primer método. En este caso, el equipo de la Universidad de Oregon en Beaverton utilizó óvulos de siete mujeres que participaron voluntariamente en la investigación. Los científicos lograron reemplazar el ADN mitocondrial en 65 de los óvulos y posteriormente los analizaron para ver cómo se desarrollaban durante la siguiente semana. El ritmo de fertilización fue similar al de 33 óvulos "normales" que no habían sido manipulados. Pero la mitad de los primeros mostraron algunas anormalidades.

Los que lograron fertilizarse de forma normal se desarrollaron hasta la blástula, unos cinco o seis días, la etapa en la que los embriones que serán utilizados en fertilización in vitro por lo general se transfieren al útero materno. Y este es el mismo resultado que en los óvulos no manipulados.

El doctor Masahito Tachibana y sus colegas afirman que esto muestra que la técnica puede funcionar, al menos en el laboratorio, pero todavía no se sabe si puede conducir al nacimiento de un bebé sano, por lo que es necesario concluir más estudios sobre el tema.

La profesora Mary Herbert, de la Universidad de Newcastle, Inglaterra, también ha estado estudiando la fertilización IVF con tres adultos, pero ha utilizado el otro método, que extrae el núcleo de un óvulo ya fertilizado. En este caso, los resultados del nuevo estudio parecen ser alentadores y señala que son una evidencia más de que el concepto es "sólido", aunque cree que la técnica que ella usa puede ofrecer mejores resultados.

Por ahora, sin embargo, no podrá saberse cuál de las dos técnicas funciona mejor en los humanos. Ni en el Reino Unido ni otros países está permitido usar los embriones creados en el laboratorio para tratamiento y deben ser destruidos. Y aunque los ensayos con animales también han mostrado resultados alentadores, es imposible que sean una guía totalmente precisa para confirmar si puede también funcionar en humanos.

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