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Bansky y la Propiedad Intelectual

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El misterio entorno a la persona y la obra de Bansky propone muchas preguntas en relación con la propiedad intelectual, sobre las cuales me gustaría reflexionar.

Lo primero que quisiera destacar y de ahí mi interés por tratar el tema, es el valor económico que sus obras han adquirido en el mercado. Sin ir más lejos, una reciente noticia nos informa de la subasta, que con fines benéficos organizó un célebre actor para recaudar fondos a favor del medio ambiente y en la que se vendieron dos pinturas por valor de 1.800,000€, una de Andy Warhol y otra de Bansky.

El hecho de que una obra de Bansky figure al lado de otra obra de un artista consagrado ya es todo un hito, más sin embargo, lo que me gustaría destacar son las diferencias que existen entre ambos, ya que Bansky no participa de los beneficios que se obtienen de la explotación de sus obras. Y esta circunstancia me lleva a preguntar:

¿Cuál es la razón por la que el autor vive ajeno al disfrute de los rendimientos económicos de sus obras?

No tenemos respuesta y es desconcertante, ya que el sueño de todo artista es poder vivir de los rendimientos de su creación, de la venta de sus obras o de las utilidades derivadas de su explotación. Sin embargo, el caso de Bansky es completamente distinto. El autor deja que sean terceros quienes exploten sus obras, permite que sean adquiridas, reproducidas y distribuidas sin que él obtenga nada a cambio. He aquí el primer enigma que por el momento no podemos resolver.

Otro aspecto singular de este afamado artista es que sus obras se encuadran en la categoría de grafiti, término admitido en castellano y que literalmente significa: “letrero” o “dibujo”. Pero la peculiaridad de estas obras es que el soporte material en el que se fijan, suele ser muros o superficies que están ubicadas de forma permanente en la vía pública y con ello se consigue el resultado de que la obra queda expuesta al público desde el momento de su creación. Se podría decir que la obra nace con la finalidad de ser comunicada al público.

Esta situación dota a las obras de Bansky de ciertas características que podrían ayudar a explicarnos la inexistencia del monopolio del autor y que a continuación analizamos.

El grafiti por su propia naturaleza es una obra que se encuentra ubicada de forma permanente en la vía pública. En estos casos, como ya explicamos en el anterior post, es posible hacer uso libremente de estas obras ya que se encuadran en uno de los supuestos de excepción al derecho de autor. Admitir este límite nos permite explicar el hecho de que sea posible la libre utilización de las obras de Bansky y su explotación por parte de terceros.

Además, el hecho de que la obra quede fijada en un soporte material ajeno puede suscitar algún tipo de controversia entre el propietario del “corpus mechanicum” y el propietario del “corpus mysticum”. El primero se refiere al soporte físico: pared, muro, edificio, valla, en donde se realiza la obra y en el cual queda fijada.

Observamos que existen dos distintas titularidades, la del dueño del soporte físico que tiene la potestad de disponer de su propiedad y la del autor sobre su obra con las facultades morales y patrimoniales que le otorga el derecho de autor. Dos objetos distintos, la obra y el soporte físico, que no se confunden pero que están estrechamente unidos. Esta situación nos lleva a preguntarnos, si en un acto de reciprocidad, es posible que el autor decida compartir libremente su obra con el público de la misma forma que él ha disfrutado del soporte.

Por último hemos de mencionar el rasgo distintivo o quizás el más importante de las pinturas de Bansky: la filosofía, el mensaje o los sentimientos que expresa a través de sus obras. Y esta característica me lleva a preguntar si lo que el autor desea es difundir un mensaje, provocar una reflexión o denuncia. Quizás el autor ha considerado que es más importante poner en evidencia los problemas que aquejan a nuestra sociedad actual, criticar determinas conductas y manifestarse su visión a través de su arte.

¿Podría ser ésta la razón que explique su renuncia a la explotación económica y que nos deje disfrutar libremente de sus obras?

 

Escrito por Carmenchu Buganza.

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