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Stakeholders, ejemplos para entender el concepto

El término stakeholders, que significa «participante», «inversor» o «accionista», no tiene una traducción exacta del inglés al español. Dicha figura no existe en nuestro mercado interno como tal y por ello es necesario recurrir a ejemplos concretos que nos ayuden a visualizarla en toda su magnitud.

Lo primero que diremos es que se trata de todos aquellos grupos que tienen algún tipo de interés en torno a una empresa o sus actividades comerciales, más allá de si se trata de agentes internos o de sujetos externos que guarden relación con las organizaciones.

Los stakeholders siempre han existido, aunque quizá solo hasta hace poco tiempo han adquirido la importancia que merecen. Esto se explica si tenemos en cuenta que en las últimas décadas la misión de las empresas ya no solo se concibe como un conjunto de acciones comerciales, sino más bien como una parte más de un entorno complejo.

 

Primeros ejemplos: ¿stakeholders primarios o secundarios?

Para empezar con los ejemplos, vamos a recordar que existen dos tipos clásicos de stakeholders: los primarios y los secundarios.

En el primer grupo se ubican aquellos que se consideran fundamentales para la marcha de cualquier empresa, es decir, los que mantienen una relación directa y estrecha con los negocios. Hablamos, en este caso, de los clientes, los accionistas, los proveedores e incluso los trabajadores o el personal que integra los grupos de trabajo.

Como vemos, son prioritarios porque su nivel de interés con respecto a las empresas es mucho mayor que el de otros agentes o grupos.

Ahora bien, en la segunda categoría encontramos a todos aquellos stakeholders que no participan directamente en las acciones ni en los procesos comerciales, como por ejemplo los competidores de nuestra marca, las fundaciones y ONGs, el Estado y las normas vigentes, los medios de comunicación, entre otros.

Pese a que estos últimos no tienen una vinculación directa con los negocios, no por ello están exentos de sufrir consecuencias derivadas de las decisiones que se tomen en el seno de las empresas. En este sentido, incluso las comunidades o las sociedades en general se consideran ejemplos de stakeholders.

 

¿Qué relación guardan los stakeholders con la empresa?

Lo anterior nos lleva a concluir que no todos los stakeholders tienen el mismo grado de influencia en la marcha de una empresa y que, además, no todos se benefician o se perjudican de la misma manera. Para saber con exactitud qué tan determinantes son para el conjunto del negocio, se deben tener en cuenta dos factores:

  • Impacto del agente o grupo en lo que se refiere a la definición, ejecución, aceptación y gestión de un proyecto. Por ejemplo, los lazos con un proveedor no tendrán la misma importancia para la viabilidad del negocio que las licencias otorgadas por las autoridades fiscales o tributarias del país donde opera nuestra empresa: los proveedores pueden ser reemplazados por otros; en cambio, las licencias pueden determinar si el negocio sigue en pie o no.
  • Actitud o postura hacia el proyecto, es decir, aquellos stakeholders que se ven beneficiados por el mismo o aquellos que, por el contrario, se perjudican en menor o mayor grado y hacen todo lo posible para que éste no alcance el éxito.

 

Si quieres ampliar tu lista de ejemplos de stakeholders, solo necesitas mirar a tu alrededor y analizar cuántos grupos de interés o agentes comerciales dependen de las decisiones que tú como gerente adoptes. ¿Ya has hecho la prueba?

 

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