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Reciclado: Durmientes para vías férreas

Miles de toneladas de botellas de plástico, envases de leche, bolsas y componentes producidos con polietileno de alta densidad son desechados diariamente en todas las ciudades del mundo. La gran mayoría de los envases que contienen alimentos, bebidas, productos de limpieza, electrodomésticos y otros varios que son consumidos y utilizados en nuestros hogares, tienen algún componente de HDPE (por sus siglas en inglés de High-Density Polyethylene).

Paralelamente, millones de toneladas de neumáticos de todo tipo, marca y tamaño son descartados y desechados diariamente.

¿A dónde va toda esta basura? Pues a los predios de disposición final, quedando allí en la mayoría de las veces. Sin embargo, existe una corriente importante de reciclado. Generalmente, con el HDPE y con el caucho se fabrican bloques y paneles que son utilizados como elementos de construcción civil, entre algunas otras variantes.

En este post quisiera presentarles los durmientes de plástico reciclado para vías de ferrocarril. Claro que no es un tema nuevo, existen empresas que llevan varios años fabricándolos, pero su difusión aún no es completa y el tema merece ser destacado.

Comencemos por comentar que los durmientes (sleepers, en inglés) son la base de las vías férreas y evitan que los rieles se abran o se corran de lugar. Originalmente, han sido fabricados de madera dura, algunas de las especies árboles utilizados son los del género Quercus (Roble), Pinus (Pino), Fagus (Hayas) y el Schinopsis (Quebracho), en Sudamérica. Cada durmiente de madera tiene una vida útil de entre 5 y 15 años.

En la actualidad, se está utilizando el concreto para la fabricación de durmientes. Si bien la durabilidad supera a la madera, el impacto ambiental que se genera con la producción del cemento no es menos significativo. Además, presenta desventajas de peso y montaje frente a los durmientes de madera.

Afortunadamente, científicos del Fraunhofer Institute for Chemical Technology, Alemania, desarrollaron un material polimérico que surge de la mezcla adecuada de neumáticos y plásticos triturados, que consiguen resistencias aptas para ser utilizados como durmientes. Países como Alemania, Estados Unidos, Inglaterra, Rusia, entre otros, ya están substituyendo sus durmientes de madera por los plásticos. Por cada 1,5 kilómetros de vía se reciclan 2 millones de botellas, 9 millones de bolsas y 10 mil neumáticos, aproximadamente. Además, la vida útil pasaría a ser de unos 40 años, respecto de los 15 que dura la madera.

Esta solución tiene un doble impacto ambiental positivo, por un lado, el reciclado de la basura plástica y por el otro, la reducción de la tala de árboles.

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