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Sabías que una innovación se puede convertir en una anti-innovación

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Como influyen los paradigmas en la innovación ha sido uno de los debates que he mantenido con los alumnos de la asignatura de “Innovación en Procesos” que forma parte del “Máster en Gestión de la Innovación Empresarial” de la Online Business School (OBS).

Las reflexiones que hemos tenido sobre lo que suponen los paradigmas en la innovación han sido realmente interesantes y creo que nos han hecho a todos darnos cuenta de que no somos conscientes de lo interiorizados que tenemos algunos paradigmas que inciden de forma directa en nuestra capacidad de innovar con libertad de pensamiento.

Uno de los paradigmas sobre el que hemos debatido es el de que la implementación de un software para procesos como puede ser un ERP constituye una “innovación en procesos” que puede provocar que en una empresa se introduzca y asiente una cultura de innovación, es decir, que un ERP ayuda a innovar en los procesos. Esto constituye uno de los mensajes recurrentes a la hora de “incentivar” a las empresas para que sean innovadoras en sus procesos.

Pero esto es un paradigma porque aunque sorprenda un ERP u otro software de procesos puede suponer el “principio del fin de la innovación en los procesos”. Hemos de tener en cuenta que un software define como debe realizarse un proceso en sus diferentes etapas y actividades lo que hace es reducir el margen de actuación. Si bien es cierto que un software se puede parametrizar, es decir, que se puede definir lo que debe hacer; ahora bien los algoritmos que definen el software son líneas de código que siguen una estructura. Esto supone que en el momento que usamos un determinado software para innovar en los procesos estamos restringiendo la capacidad de innovar en estos procesos por nuestra cuenta dependeremos de la capacidad de innovar del proveedor de software, pero aun así podrá haber innovaciones en estos procesos que no podamos introducir porque ese software no nos permite.

Además con el tiempo podremos empezar a escuchar una de las habituales frases limitadoras de la innovación “esto con nuestro software no se puede hacer”. A partir de esta situación es cuando en la empresa la innovación en procesos puede empezar a decaer y llegar al caso extremo que no se innove en procesos, lo cual constituye una paradoja ya que una innovación se convierte en la anti-innovación.

Otro de los paradigmas que han caído en estos debates es el que considera que “la eficaciamejora-procesos operativa no es innovación”, es decir, que toda aquella organización que actúa para la mejora operativa de sus procesos no innova. Sin embargo esto no es cierto, ya que una de las grandes oportunidades para innovar es sobre la eficacia operativa.

Aquí cabe destacar que también es falso el paradigma de Michael Porter cuando dice que “la eficacia operativa no es estrategia”, porque decidirse por la eficacia operativa sí que es una decisión estratégica que toma una empresa.

Otro de los paradigmas es que “para ser innovadores hemos de innovar preferentemente en productos y servicios” esto también es un paradigma que influye erróneamente en las decisiones sobre donde asignar los recursos para desarrollar innovaciones en las empresas. Pero lo que hay que tener en cuenta es la “innovación oculta”; que es ni más ni menos que la “innovación en procesos”. Y la denomino la innovación oculta porque los clientes no la ven, pero tiene una incidencia mayor y, además, la pueden desarrollar con mucho más facilidad las empresas que la innovación en productos o servicios.

Aunque la innovación en productos sea la que se ve por parte de los clientes, sin embargo es la innovación en procesos la que puede aumentar los beneficios. En este paradigma influyen de forma relevante las definiciones de innovación que lo que también hacen es "crear paradigmas". Así algunas de las definiciones de innovación provocan que muchos solo conciban la innovación en productos porque es "la que llega al mercado". Pero las innovaciones en procesos lo que hacen de forma mayoritaria es reducir los costes de productos y servicios, y por ello si consigues con una innovación en procesos reducir tus costes en un 30% tienes varias opciones que inciden en los beneficios de la empresa:

1) mantener el precio y ganar un 30% más por producto/servicio sobre ese coste.

2) disminuir el precio un determinado %, quitar cuota a la competencia y tener un % de beneficios más por unidad.

Pero lo que para mí es más importante es que es “más fácil” innovar en procesos que en productos, además si innovas en el proceso en los productos actuales estos ya los tienes en el mercado, en cambio un nuevo producto aún no y no sabes cómo responderán los clientes.

Como conclusión considero que para innovar hemos de cuestionarnos siempre nuestros paradigmas y los de nuestras empresas porque lo que hoy es cierto mañana puede ser falso.

 

Escrito por: Gian-Lluís Ribechini

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