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No hay Ley que sea eterna frente al ataque de la Innovación

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Las innovaciones que atacan “un statu quo protegido por la ley” y triunfan son las que pasan a la Historia de la Innovación.

El cambio en los modelos de negocio que representa la innovación en aplicaciones digitales como es el caso de Uber representa en muchos casos una ruptura radical con el “statu quo” establecido y, por ello, genera habitualmente una respuesta de oposición de relevancia por parte de los afectados que tienen sus ingresos en el modelo de negocio que se pone en cuestión.

Este caso nos permite extraer algunas lecciones que sirven tanto a los que quieren innovar como los que pueden verse afectados por la aparición de innovaciones disruptivas.

  • Aunque un modelo de negocio este protegido por la Ley o por las administraciones esto no es una garantía de que el negocio no pueda ser atacado. En el caso de Uber se da la circunstancia que en muchas ciudades los taxistas deben tener una licencia para poder realizar su actividad, sin esa licencia se ejerce una actividad ilegal. Esa protección legal no ha impedido que apareciera la aplicación que conecta pasajeros con vehículos fuera del “canal oficial”, que supone una pérdida de clientes para los taxistas con licencia.

Así, las dos caras de la situación nos dicen que por un lado si estamos en un negocio hemos de estar atentos a las innovaciones que aparecen y que pueden afectar a nuestro modelo de negocio; y que aunque creamos que estamos protegidos por la Ley no debemos quedarnos en nuestra “zona de confort” y no hacer nada, porque la historia nos muestra que “nada es para siempre”.

Por el otro lado, hemos de ser conscientes que aunque un modelo de negocio este protegido por la ley no por ello eso impide que podamos desarrollar una innovación que suponga una ruptura de esa situación legal. Aquí interviene la capacidad para detectar las grietas de la muralla y aprovecharlas para entrar en la fortaleza que protege la plaza del mercado donde queremos vender.

  • Los “oligopolios legales” despliegan a menudo unos precios a sus clientes de los productos o servicios que incentiva que se desarrollen innovaciones para obtener los mismos productos y servicios a precios inferiores (y llevados al extremo sin coste). Esta es una de las características de las innovaciones que afectan a estos modelos de negocio: la reducción del precio que paga el cliente.

Por eso si estamos en una situación de oligopolio y ponemos unos precios excesivamente altos para aumentar nuestros beneficios hemos de ser conscientes que estamos incentivando que haya clientes que se propongan obtener lo mismo pero más barato, porque se dan cuenta que el beneficio que estamos obteniendo excede de lo razonable. Esto nos obliga a estar atentos a innovaciones que puedan crear nueva competencia.

Como usuarios si nos damos cuenta que lo que nos cobran por un producto o servicio es excesivo nos podemos proponer como podemos obtenerlo más barato. Este es uno de los orígenes más recurrentes de las innovaciones: la insatisfacción de un cliente. Pero además si estamos buscando posibles negocios una opción es buscar productos y servicios en los que los clientes estén insatisfechos. Un caso claro que ejemplifica dar solución a esa insatisfacción es el auge de los portales comparadores de precios online que pretenden dar respuesta al sentimiento del cliente de que paga más de lo que debería pagar por algo.

Por tanto si formamos parte del “statu quo” hemos de prever las consecuencia de cómo actuamos para oponernos a una innovación que afecta de forma radical a nuestro modelo de negocio porque lo que podemos hacer es acelerar su desaparición.

Como innovadores hemos de aprovechar las oportunidades para dar a conocer nuestra innovación que puede suponer una reacción airada de aquellos que se ven afectados por la aparición de una competencia no deseada.

  • Aunque la Ley proteja nuestro modelo de negocio deberíamos innovar de forma continuada. Toda empresa puede desaparecer si se mantiene en una situación que dado que está protegida por una regulación de cuasi monopolio no hace nada y solo se dedica a “ordeñar la vaca”. A la velocidad que se mueve el mundo hoy en día la decisión de no moverse es la peor de las decisiones.

Hay que aprovechar los ingentes beneficios que suponen estas situaciones para dedicar una parte importante a desarrollar innovaciones en productos y servicios que hagan que nuestros clientes no tengan incentivos para irse a la competencia.

Aunque una Ley protege a un modelo de negocio no debemos creer que esa protección será eterna y, por tanto, siempre puede aparecer una innovación que la supere.

Escrito por: Gian-Lluís Ribechini

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