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1. CONSTRUYE TU PROPIO CAMINO

Hoy estoy en la montaña, recluído buscando ideas para el 2015. Y he decidido contaros un cuento. Quizá la desconexión que he venido a buscar me hace estar en este estado tan filosófico.

Había una vez un terrateniente que decidió emprender un largo viaje. Antes de salir llamó a su capataz, le explicó que iba a estar un buen tiempo fuera y le pidió que durante su ausencia le construyera una casa. No obstante,  la petición del terrateniente no era así de simple, sino que deseaba que intervinieran en su construcción los profesionales más capacitados que estuvieran a su alcance y además que estuviera construida con los mejores materiales posibles. “Quiero la mejor de las casas”,  le espetó antes de marchar.

Una vez que el terrateniente salió a su viaje, el ayudante comenzó con el trabajo pero cuando se hubo dado cuenta que nadie lo supervisaba decidió tomarse la jornada de vacaciones.

Al segundo día comenzó el trabajo y se vio en la necesidad de reclutar al equipo con los profesionales más preparados tal y como había demandado el terrateniente. El capataz miró a su alrededor y como conocía  a todos los trabajadores de la hacienda y sabía que, aunque sin ser los mejores, funcionaban correctamente, decidió organizar el equipo con ellos.

Posteriormente llegó la hora de seleccionar los materiales que, según órdenes del terrateniente, debían ser también los de mayor calidad. El capataz, que no mostraba grandes ganas de recorrer el país en busca de las mejores piedras, maderas y metales, decidió una vez más usar los de la zona. “Total, las casas de por aquí están construidas con estos materiales y son lo suficientemente estables”, pensó. Sin más ni más, comenzó la construcción de la casa.

Al cabo del tiempo, el terrateniente regresó de su viaje e hizo llamar al capataz para preguntarle:

- ¿La casa que has construido es la mejor que has podido hacer?

- Sí –respondió su ayudante sin titubeos.

- Piensa bien en la pregunta que te hago, ¿estás completamente seguro de que esta casa es la mejor que has podido hacer? –repitió con énfasis.

- Sí, seguro que sí –contestó nuevamente el capataz convencido.

- Pues,  ¡estás de enhorabuena! –le felicitó el terrateniente alcanzándole un manojo de llaves-. Estas llaves son para ti y esta será tu casa para el resto de tu vida.

La casa de este cuento simboliza tu vida y, tal y como le sucedió al capataz, sólo tú tienes el poder de decidir si quieres que sea, simplemente, normal o sea la que realmente desearías vivir.

 Y es por ello, para ayudarte a lograr que tu vida sea la mejor que puedas tener, por lo que me he llevo ya muchos meses escribiendo estos post.

 

Escrito por: Lluís Soldevila

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