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La primera ‘A’: el Autoconocimento

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Después de formular el talento en el post anterior, toca ahora cumplir con el compromiso de ver cómo gestionamos los factores clave. En concreto identificamos tres ‘A’ que nos llevarán al éxito. Hoy diseccionaremos la primera, que corresponde al autoconocimiento. Y para ello invito a explorar como las técnicas de consultoría pueden aplicarse al rendimiento de personas. Hoy empezamos por la primera: el DAFO Personal ®.

Esta metodología fue desarrollada en la década de los sesenta por Albert Humphrey en la Universidad de Stanford para ayudar a las compañías del índice Fortune 500.

DAFO (SWOT en inglés) es un acrónimo formado por las iniciales de las palabras  Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Con esta herramienta se pretende analizar las capacidades competitivas de la empresa desde dos ámbitos: el externo y el interno.  El análisis interno identificará las fortalezas y las debilidades, mientras que el análisis externo identificará las oportunidades y las amenazas. Por ellas entendemos:

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  • Debilidades: Puntos débiles. Son aspectos que limitan o reducen la capacidad de desarrollo efectivo de la estrategia de la empresa. Deben ser controladas y superadas.
  • Amenazas: Cualquier factor externo que puede impedir la implantación de una estrategia, reducir su efectividad, incrementar los riesgos  o bien reducir los ingresos esperados o su rentabilidad.
  • Fortalezas: Puntos fuertes. Capacidades, recursos, posiciones alcanzadas y ventajas competitivas que pueden servir para explotar oportunidades.
  • Oportunidades: Toda fuerza externa que pueda suponer una ventaja competitiva para la empresa, mejore la rentabilidad de la misma o aumente la cifra de sus negocios.

El DAFO es para los consultores como los rayos X para los médicos. Es lo primero que hace un consultor al enfrentarse a un nuevo proyecto. Es la herramienta primera de diagnóstico. Su potencia radica en la rapidez y facilidad de realización, en comparación con otras técnicas que exigen más recursos ya sean técnicos, humanos o económicos. Es el método más sencillo y eficaz para decidir sobre el futuro de una organización y ahora también sobre el tuyo.

Ante el riesgo de que pienses que este tipo de herramientas de consultoría no tienen realmente una aplicación práctica, te voy a contar una historia que viví en primera persona. Cuando llegué a Nueva York en 2007, tardé muy poco en comprarme un iPhone, que había sido lanzado hacía sólo unos meses. Tener un gadget tan novedoso era motivo de orgullo, y andábamos todos los locos descubriendo las novedades que aportaba el dispositivo. Lo primero que hacía uno era jugar con un iconito llamado Weather (tiempo), que proporcionaba información sobre meteorología a nivel mundial. Uno le daba al botón y podía ver como brillaba el sol en Nueva York, cosa que era por otro lado evidente y que no aportaba ninguna información relevante. Acto seguido, uno miraba el tiempo que hacía en la ciudad de sus familiares o amigos, y cuando les llamaba les daba la previsión local. A los pocos días, la aplicación caía en desuso. Entonces entraba en juego el iconito de Stocks (acciones) y uno se pasaba el día mirando las bajadas y subidas de Google o los gaps de apertura del Banco Santander. A los pocos días, pasada la euforia inicial, una sensación de “ha valido la pena gastarme este dinero” invadía al usuario. De hecho,  Apple no había alcanzado su previsión de ventas inicial de 10 millones de unidades, y se había quedado en 4 millones. ¿Un fracaso? Después de leer el capítulo 1 sabemos que no. Sólo un fallo. Consciente de su débil arranque, Apple quiso revocar la situación y realizó un análisis DAFO, que puedes ver a continuación.

swEn él se identificaron como puntos fuertes el hecho de ser un dispositivo con una interfaz gráfica muy potente, que los sensores permitían rotar la pantalla, etc. La lentitud de conexión de internet, su elevado precio y que sólo se vendiera en tiendas de una determinada operadora telefónica fueron factores valorados como puntos débiles. Por su parte, las oportunidades más destacadas del DAFO fueron que este dispositivo podía funcionar como gancho para potenciales clientes no insertos dentro del mundo Apple y que además permitía implementar aplicaciones ya existentes al entorno móvil. La amenaza más flagrante que detectaron fue la posibilidad de ser copiados.

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Efectivamente, después de realizar este análisis DAFO la decisión que tomó la empresa fue de abrir el sistema operativo a desarrolladores externos, una idea que tiempo atrás podría haber sido considerada como una herejía. Así, de la noche a la mañana 30.000 programadores de todo el mundo estaban programando para Apple, lo que hoy en día conocemos como Apps, de las que hoy en día disponemos de más de 900.000. Un rotundo éxito que fue el fruto de una buena decisión derivada de un análisis DAFO.

En el próximo post veremos los pasos a seguir para realizar nuestro DAFO Personal ®, siguiendo una metodología que nos guiará paso a paso.

Escrito por: Lluís Soldevilla

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