Project Management

Scrum vs Kanban: agilidad o eficiencia

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Es frecuente encontrarse con el dilema Scrum vs Kanban. Conocer cuál es mejor no es tan importante como saber qué opción es la que más beneficia al proyecto al que se quiere aplicar. Cada una de estas metodologías cuenta con sus propias ventajas y, por eso, para poder decidir, lo mejor es conocerlas más a fondo.

 

Scrum vs Kanban: la agilidad de Scrum

Scrum es un marco de trabajo ágil que se perfila como la alternativa más completa para la realización de proyectos complejos. Aunque en sus orígenes sólo se aplicaba a proyectos de desarrollo de software, hoy día se aplica a cualquier iniciativa, incluso a las más complicadas e innovadoras con las mismas garantías de éxito. Sus posibilidades son infinitas y, sin embargo, el método de trabajo es absolutamente simple. Entre sus principales características se encuentran:

  • Fomenta la colaboración en equipo: ofreciendo un pequeño conjunto de reglas que construyen una estructura que permite a los equipos encontrar soluciones innovadoras a cualquier desafío que se plantee.
  • Permite establecer prioridades de forma más clara, simplificando la gestión de proyectos.
  • Da poder a las empresas para cambiar los requisitos en cualquier momento, haciendo posible que los equipos alcancen el compromiso necesario en función de su capacidad.
  • Orienta el desarrollo de forma iterativa e incremental.
  • Potencia el valor de la retroalimentación, aplicado al perfeccionamiento de las entregas y también a la mejora del desempeño de los equipos que, de esta forma, puede mejorar sin parar dentro de ciclos cortos.

Eficiencia: Scrum vs Kanban

¿Se logran cotas de eficiencia más altas con Kanban que con Scrum? Probablemente ésta sería una de las cuestiones que el planteamiento Scrum vs Kanban deba responder. Lo cierto es que Kanban es una técnica para la gestión de un proyecto de desarrollo de software que busca la alta eficiencia, sustentándose en los principios del sistema de producción "justo a tiempo" (just-in-time (JIT)) impulsado por Toyota. La genialidad reside en que, a pesar de que la producción de software es una actividad creativa y, por tanto, diferente a la producción en masa propia del sector del automóvil; el mecanismo subyacente para la gestión de las líneas se puede aplicar a este otro tipo de desarrollo si se observan los cuatro principios fundamentales de Kanban: 1. Visualizar el trabajo: crear un modelo visual de flujo de trabajo que permita identificar fácilmente las restricciones, los cuellos de botella y cualquier elemento capaz de causar retrasos de forma instantánea, para mejorar las capacidades de comunicación y colaboración. 2. Limitar el trabajo en desarrollo: se trata de evitar los problemas causados por la conmutación de tareas y la necesidad de cambiar de prioridades constantemente. Cuando el volumen de trabajo en proceso se restringe, disminuye la cantidad de trabajo sin terminar y, a la vez, se reduce el tiempo que cada elemento necesita para recorrer todo el sistema de principio a fin. 3. Centrarse en el flujo: para optimizarlo, mediante el desarrollo de políticas del equipo; analizarlo, gracias a la recogida de métricas; y alcanzar una mejor comprensión de los procesos que permita obtener los principales indicadores de problemas en el futuro. 4. Buscar la mejora continua: el sistema Kanban bien implementado se convierte en la piedra angular de una cultura de mejora continua. Los equipos miden su eficacia mediante la monitorización de variables como el flujo de trabajo, la calidad, el rendimiento o los plazos de entrega. Cuentan con información suficiente para aplicar acciones orientadas a aumentar la eficiencia y lograr mejores resultados.

Scrum vs Kanban: beneficios y puntos en común de ambas metodologías

Más que Scrum vs Kanban, lo que hay que plantearse es qué aspectos de Scrum y Kanban pueden utilizarse en cada proyecto para desarrollar de manera efectiva los productos y servicios. Para ello, es preciso conocer las ventajas de ambos enfoques:

SCRUM KANBAN
Transparencia Flexibilidad
Mejora de la credibilidad de la empresa hacia el cliente. Capacidad para llevar a cabo entregas de manera continua.
Alta calidad del producto. Aumento de la productividad y la calidad.
Estabilidad del producto. Aumento de la eficiencia.
Ritmo de desarrollo sostenible. Favorece un incremento de la capacidad de concentración.
Permite adaptarse de forma rápida a los cambios de prioridades y necesidades del cliente. Reducción del desperdicio de tiempo.

Partiendo de este conocimiento, debería corresponder a los equipos de desarrollo y de producto el elegir qué marco que funciona mejor para ellos aunque las mejores sinergias y cotas más altas de productividad se han logrado combinando ambos marcos de trabajo, algo que es del todo posible gracias a la flexibilidad de los dos planteamientos.

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