Project Management

Principios de la filosofía Lean

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Desde que en 2008 el teórico del marketing Eric Ries diseñó la metodología Lean, un nuevo modelo de ejecución de proyectos dirigido al sector de la alta tecnología, muchas compañías del mundo (especialmente aquellas que dan sus primeros pasos) han empleado los principios de esta filosofía para el diseño y elaboración de sus productos. El motivo para que esto sea así parece sencillo: Lean plantea un modelo de trabajo cuyo objetivo central es la reducción de costes y riesgos innecesarios. En palabras de su creador, Eric Ries: «Lean no tiene nada que ver con cuánto dinero gana una empresa. De lo que se trata es de evaluar las demandas específicas del consumidor y de cómo satisfacerlas usando la mínima cantidad de recursos».

Directrices de la filosofía Lean: una nueva gestión

El objetivo de Lean no es sólo posicionarse como un modelo puntual de ejecución de tareas y proyectos. La idea es que una vez la estrategia ha sido adoptada por la compañía, se convierta en una filosofía corporativa que permita mejorar la eficiencia y la productividad de cara al futuro. Para ello, es indispensable que las compañías adopten unas directrices básicas que garanticen la aplicación del modelo. Aquí desglosamos las más importantes:

  • Replantear la producción. El método Lean es partidario de una revisión de las áreas, las secciones y los departamentos que forman parte de un proyecto. De esta manera se pueden identificar los sectores con una sobrecarga de trabajo o, por el contrario, aquellos que están infrautilizados. Hecho este análisis, la idea es reducir costes innecesarios y poner en marcha el proyecto.
  • El PMV. Las siglas corresponden a lo que la filosofía Lean denomina Producto Mínimo Viable, que no es otra cosa que la evaluación de las necesidades de un mercado para determinar si un producto es realmente oportuno y aplicar estrategias de venta a muy bajo coste. El ejemplo más representativo del PMV lo encontramos en Zappos, uno de los negocios de calzado por internet más exitosos. Su fundador, Nick Swinmurn, en vez de ofrecer una base de datos con las zapaterías más reconocidas de su ciudad, compró la mercancía directamente en las zapaterías y creó un sitio web para ofrecerlos desde allí. La respuesta del público fue inmediata.
  • Cadenas de valor. Sugiere la división del proyecto en distintas fases, todas encadenadas entre sí y con la posibilidad de introducir cambios durante las entregas parciales. El objetivo es que el proceso vaya en ascenso y las expectativas del cliente se vean cubiertas en la entrega final. Los gestores deben introducir los cambios que consideren oportunos en cada fase.
  • Cero predicciones. A diferencia de otras metodologías tradicionales de ejecución, que eran partidarias del diseño de productos desde la predicción y, a veces, la intuición, Lean promueve un sistema de etapas en el que la empresa responde a lo que el cliente realmente demanda. Esto es posible gracias a la cadena de valor, en donde el producto evoluciona con el paso de las etapas, hasta encajar lo más fiel posible a la idea que el cliente tenía de éste antes de la puesta en marcha del proyecto.
  • La técnica split-test. Lean también plantea la presentación simultánea de dos versiones de un mismo producto. Esto ayuda a medir la reacción entre el cliente o la audiencia y permite valorar cuál de los dos es el más adecuado. Generalmente, los split-test se realizan en las fases intermedias de un proyecto.

 

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