Project Management

La gestión de proyectos con la metodología PMI

Las siglas PMI corresponden al Project Manager Institute, una entidad internacional sin ánimo de lucro que fomenta las buenas prácticas para la gestión de proyectos en cualquier campo de la industria o el comercio.

Actualmente, es una de las entidades más prestigiosas de su sector. Cuenta con más de medio millón de socios acreditados y sus distintas certificaciones han sido acogidas por entidades de más de 178 países.

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 En el terreno práctico, sus directrices adquieren la categoría de estándares que fijan el marco para el avance en la promoción de proyectos. El PMI también promueve los programas educativos para el entrenamiento y la adquisición de nuevas herramientas y conocimientos, y la posibilidad de que los profesionales creen redes para la discusión de asuntos que guarden relación con esta especialidad.

 

¿Qué es el método PMI? ¿Cuál es su énfasis?

Para precisar todo ello, el PMI ha ideado un método de gestión de proyectos que está debidamente desglosado en el PMBOK, que es su guía o libro de referencia. En él se describen los trabajos que profesionales y académicos de diversos campos han llevado a cabo en los últimos años para fijar los estándares. Sin embargo, no se trata de un listado de requisitos en el sentido tradicional. Más bien, es un marco de referencia que puede implementarse en cualquier organización y que, por tanto, ofrece un alto grado de flexibilidad. Ahora bien, la metodología PMI de gestión de proyectos se compone de dos elementos esenciales: la ejecución de procesos y las áreas de conocimiento:

1) ¿Qué es un proceso? Para el PMBOK, no puede hablarse de proyecto si éste no se concibe como un proceso, es decir, una serie de actividades coordinadas e interrelacionadas entre sí que deben ejecutarse con un fin específico. No importa si son muchas o pocas etapas las que componen un proceso. Lo más importante es que éste tenga tal entidad. Por supuesto, el número de etapas varía en función de las exigencias de cada caso: participantes, complejidad de las tareas, plazos de entrega, entre otros. Sea como sea, lo realmente decisivo en la ejecución de un proyecto es tener claras las etapas básicas que lo conforman, que para el PMI son: análisis, planificación, ejecución, supervisión y control, y cierre. En el enfoque del PMI, los proyectos deben estudiarse previamente. Los dos tipos básicos de procesos son:

a) Procesos orientados a la creación de un producto.

b) Procesos con etapas de evolución claramente diferenciadas.

2) Áreas de conocimiento: Además de los conocimientos específicos de su sector, los líderes de proyectos deben aplicar otro tipo de conocimientos adicionales, los cuales se relacionan con competencias específicas de la gestión. Cuando hablamos de gestión de proyectos, en realidad estamos refiriéndonos a algo mucho más amplio. Ya no es suficiente con ser un especialista en la materia en la que nos desempeñamos; hacen falta, además, competencias transversales, o al menos genéricas, para dedicarse de lleno a este oficio. Para el PMI, las áreas de conocimiento adicionales que no pueden faltar a la hora de gestión un proyecto son:

  • Integración.
  • Recursos Humanos.
  • Costes
  • Alcance
  • Tiempo o plazos.
  • Calidad de las tareas.
  • Comunicación.
  • Riesgos
  • Adquisiciones del proyecto.

Estas nueve áreas de conocimiento, sumadas al enfoque de procesos descrito en el apartado anterior, constituyen las bases del modelo PMI.

 

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