Project Management

Características de un proyecto empresarial de administración y finanzas

Suele creerse que los proyectos financieros son exclusivos de campos como el bancario, la inversión en bolsa, el comercio internacional o, en general, los negocios relativos a multinacionales o grandes compañías.

Sin embargo, el término «finanzas» no necesariamente se reduce a estos círculos. Las finanzas, en un sentido más amplio, señalan el conjunto de acciones que tienen relación con los bienes, monetarios o no, de una empresa u organización. O dicho de otra forma, lo financiero es tanto el dinero que se genera en caja a causa de las ventas de un producto o la prestación de un servicio, como los bienes materiales o intelectuales que forman parte de las empresas.

El proyecto financiero: funcionalidad y objetivos

Por lo tanto, el proyecto financiero se centra en la gestión de todo aquello. Su principal reto es generar valor para las empresas e impulsar cambios benéficos en la misma. Los principales campos de acción en los que se desarrolla son:

  • Estudio del factor monetario y otros activos.
  • Gerencia y control de activos.
  • Financiación, compromisos bancarios, préstamos.
  • Manejo y control de caja.
  • Gestión de los riesgos y movimientos económicos.

 

¿Cómo distinguir un proyecto financiero?

La palabra clave para entender el proyecto financiero es una sola: inversión. De hecho, todos los proyectos son, en cierta medida, de corte financiero. Una inversión es el capital que una empresa destina en acciones concretas y de las que, a medio o largo plazo, espera recibir un beneficio. La inversión es proyección. Nadie invierte para generar pérdidas o empeorar su situación. Sin embargo, el carácter financiero sugiere una orientación hacia ciertos elementos que no tienen proyectos de orden social, cultural o de otro tipo. Por ejemplo, planes de inversión, la dinámica de oferta y demanda, el estudio de mercado o el rendimiento económico, entre otros. Ahí está su sello característico. Son tres los aspectos que componen un proyecto financiero, salvando, por supuesto, las singularidades de cada caso. Dichos aspectos son:

a) Costes de adquisición:

Son los gastos que deberá realizar la empresa para dar inicio a su plan financiero. O en otras palabras, la inversión en sí misma, que deberá ser evaluada por los responsables del proyecto para garantizar la viabilidad del mismo.

En la compra de acciones en bolsa, por ejemplo, se debe medir el riesgo y la capacidad de maniobra de la compañía. En otros casos, como cuando se trata de ingresar en un nuevo mercado, es preciso realizar un análisis previo. Los costes nunca deben superar la capacidad adquisitiva de las compañías.

b) Vida del proyecto:

Este concepto se refiere a la estimación del tiempo en el que el proyecto estará activo y generará movimiento de fondos. Se puede definir en dos categorías:

-Vida física: período en el que los elementos de inversión del proyecto reflejan un buen rendimiento económico.

-Vida comercial: período en el que los productos o servicios obtenidos a raíz de la inversión inicial generan demanda.

c) Flujos monetarios generados:

Finalmente, la categoría de flujos engloba a todos aquellos movimientos de caja (tanto de entrada como de salida) que se derivan de la inversión inicial. En teoría, se trata de un cálculo que se realiza cuando el proyecto se ha ejecutado totalmente. Este cálculo es el que permite comprobar si la inversión ha sido rentabilizada o si, por el contrario, no ha reportado ningún beneficio para la organización.

 

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