Motivación y liderazgo

Motivación y liderazgo

Motivación y liderazgo van más allá de la simple gestión. Gestión implica hacer las cosas usando los recursos de la organización, aplicando los patrones y reglas formales de la empresa. El liderazgo, con su elevado componente de motivación, va por otro lado. Este camino implica a veces el moverse a través de los cambios y las nuevas iniciativas, incluso cuando son impopulares. La gestión del cambio en la organización se puede llevar a cabo a través de diferentes enfoques, en función del uso de la autoridad por el líder y la libertad y autonomía de que disfrutan los empleados. Los modelos más habituales son:

  • Enfoque autoritario: implica la existencia de un líder que toma las decisiones de forma unilateral para, después, informar al resto del equipo de lo que deben hacer.
  • Enfoque consultivo: se caracteriza por el diálogo. El líder habla con las personas que van a participar en una decisión, tal vez pedirles sus opiniones e ideas, tal vez para informarles de los cambios que puedan tener lugar.
  • Enfoque democrático: en este caso se permite a los participantes involucrarse en la toma de decisiones, normalmente a través de un enfoque de trabajo en equipo. El papel del líder es ayudar a crear las estructuras de trabajo en equipo y alentar a los equipos a tomar la responsabilidad de la toma de decisiones. Es el mejor ejemplo de combinación de motivación y liderazgo.

Cada uno de estos enfoques se utilizarán en diferentes entornos. La clave es utilizar el enfoque correcto, que no es otro que el que mejor se ajusta a las circunstancias. En muchas situaciones los enfoques consultivos y democráticos serán más motivadores porque el líder estará atribuyendo mayor responsabilidad a los empleados, animándoles a sentirse involucrados. Cuando las personas están involucradas en la toma de decisiones, son mucho más propensas a hacer suya la iniciativa y comprometerse en la consecución de los objetivos. Sn embargo, no es fácil lograrlo, para ello hace falta ser un buen líder, alguien capaz de motivar a los demás:

  • Mostrando pasión por lo que está haciendo.
  • Siendo capaz de comunicarse claramente con los demás.
  • Alentando a otros a participar en la toma de decisiones.
  • Actuando como un buen modelo a seguir.
  • Definiendo los objetivos con claridad.
  • Estableciendo claramente los beneficios que de la consecución de metas se derivan para todas las partes.

 

Motivación y liderazgo: el origen del poder

El poder del líder es muy importante para motivar a los demás. Esta capacidad puede provenir de diferentes circunstancias: 1. Poder personal: es el que detentan algunos individuos y que se suele denominar carisma. Algunas personas tienen esta cualidad y son, por ello, consideradas como referentes. 2. Poder legítimo: se basa en el cargo que una persona ocupa dentro de un marco estructurado. Esta condición hace que su liderazgo sea aceptado por el resto de personas a su cargo como legítimo. 3. Poder de experto: tiene que ver con el conocimiento especializado que poseen ciertos individuos y está muy relacionado con la educación y la formación. 4. Poder político: se deriva del apoyo de un grupo y requiere de la capacidad para trabajar con las personas de forma que pueda obtener su apoyo y lealtad. Al plantear la conjunción motivación y liderazgo se está hablando de la necesidad implícita de encontrar el equilibrio adecuado entre estas cuatro fuentes de poder y usarlas cuando sea apropiado.

 

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