Project Management

Técnicas de liderazgo para equipos de alto rendimiento según el estilo de dirección

Antes de profundizar en las técnicas de liderazgo que un Project Manager puede aplicar en su día a día, es conveniente aclarar que no es lo mismo gestionar que liderar, como tampoco lo es un Director o Manager de un líder. Existen directores que no son líderes y líderes que no son directores. Peter Drucker explica muy bien la diferencia entre ambos conceptos en una sola frase: "la gestión trata de hacer las cosas bien, el liderazgo de hacer lo correcto". Para impulsar el rendimiento de los equipos, la persona al frente de ellos debe entender y abrazar la diferencia entre gestión y liderazgo.

 

Técnicas de liderazgo y estilos de dirección

Muchos defienden que el líder nace, no se hace, sin embargo, esta afirmación categórica no se corresponde del todo con la realidad. Lo que es cierto es que cada individuo tiene una personalidad distinta y una forma diferente de abordar sus responsabilidades. Los estilos diferentes de dirección pueden integrarse mejor o peor con las técnicas de liderazgo más efectivas para causar un gran impacto positivo, que son las siguientes:

1. Definir los objetivos claramente, compartiendo la visión de negocio de manera efectiva.

2. Trazar una ruta de hitos cuya consecución progresiva conducirá, en último término, a la de las metas globales.

3. Apoyarse en el correcto uso del lenguaje y la comunicación, verbal y no verbal, para construir confianza, motivar el pensamiento creativo y canalizar la energía hacia los objetivos comunes.

4. Seleccionar a los miembros más adecuados para cada equipo, esas personas apasionadas, motivadas y proactivas.

El éxito en la puesta en práctica de estas técnicas de liderazgo dependerá de la capacidad del manager para:

  • Lanzar las preguntas adecuadas en el momento preciso.
  • Ser genuino e inspirador.
  • Tener la capacidad para compartir una idea de forma brillante.
  • Estar dispuesto (y disponible) para hablar de todo, también de los temas más complicados.
  • Saber escuchar y dejar que sean los demás quienes hablen primero.
  • No cejar en su empeño.
  • Saber divertirse en el trabajo y con el trabajo.

Los diferentes estilos de dirección deberán recorrer una distancia más o menos amplia para encontrarse con el líder de alto rendimiento que se desprende de las técnicas de liderazgo precitadas. Los tipos de líder más habituales son los siguientes:

A/ Líder de vanguardia: avanza hacia la excelencia pero requiere de un equipo motivado. Este tipo de líder busca resultados rápidos pero su nivel de exigencia (y auto-exigencia) puede abrumar a los miembros del equipo y sofocar la innovación.

B/ Líder autoritario: moviliza al equipo hacia una visión común y se centra en los objetivos finales, dejando que cada individuo configure sus propias metas intermedias. aporta la visión, pero le falta la elaboración de esa ruta de hitos que facilita su consecución.

C/ Líder unificador: busca crear vínculos emocionales que refuercen el sentimiento de pertenencia a la organización. Está muy volcado en las necesidades individuales de las personas y se halla disponible, resultando siempre muy accesible, sin embargo, la falta de contundencia en la definición de etas y objetivos puede terminar entendiéndose como falta de dirección y hacer mella en el potencial de rendimiento.

D/ Líder preparador: su visión de futuro hace que se centre en el crecimiento individual de las personas, intentando apoyar la construcción de fortalezas duraderas. Un estilo que concuerda bastante bien con las diferentes técnicas de liderazgo pero que siempre dependerá de una correcta selección de personal.

E/ Líder coercitivo: este modelo de líder representa al estilo más tradicional donde se imponen las órdenes y los mandatos exigen un cumplimiento inmediato. Pese a que en momentos muy concretos, como situaciones de crisis, puede ser oportuno, dado su carácter resolutivo, en general no resulta nada recomendable ya que su falta de flexibilidad puede dar lugar a una fuga de talento.

F/ Líder democrático: actúa de forma consensuada y es la fiel imagen de un liderazgo participativo. Es eficaz siempre que se tengan claras las metas y se sepan transmitir, puesto que, de otra forma, la aplicación de todas las demás técnicas de liderazgo nunca sería suficiente como para lograr los niveles de rendimiento deseados.

 

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