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La TV ha muerto. Larga vida a la TV

La TV ha muerto. Larga vida a la TV

Algo que muchos intuíamos parece que empieza a tener visos de realidad: La televisión tal como la entendemos ahora da síntomas de agotamiento. Y no me refiero a la obsolescencia programada de los televisores que los fabricantes diseñan para forzar la renovación del aparato y aumentar sus ventas. Sino al tiempo de consumo de televisión. El siguientes gráfico es autoexplicativo: Las nuevas generaciones no consumen la TV convencional tal como la conocemos hasta ahora.

Y como se puede apreciar en la pendiente de las curvas, la caída es libre. Pero vayamos por partes:

Primero: El autor de estos gráficos Matthew Ball profesional muy vinculado a la industria de los Medios de Comunicación y el entretenimiento que el pasado agosto fue contratado por Amazon como Head of Strategy de Amazon Studios, la productora de Amazon para la creación de su propio contenido. Por lo que este señor es parte interesada en que el modelo de TV convencional sufra. Dicho lo anterior,  sus conclusiones no tienen que porqué ser erróneas ya que los datos en los que se basa están recopilados de fuentes externas e independientes como Nielsen. Pero siempre es bueno saber las motivaciones e incentivos de quién actúa.

Segundo: Cuando os decía que lo intuía es porqué tengo hijos de la denominada generación Z (nacidos en el siglo XXI) y viendo sus patrones de consumo de pantallas, la TV convencional (modelo de negocio publicitario y programado) no está dentro de sus prioridades. Prefieren YouTube o la reciente suscripción familiar a Netflix. Y en cuanto a los progenitores consumimos poca televisión convencional. En nuestro caso se une a la falta de tiempo una programación poco interesante, por lo que siempre hay mejores alternativas.. El gráfico confirma lo que vivo en casa.

Tercero: Todo lo anterior no quiere decir que el televisor no tenga futuro. Es una pantalla más. En las normas de la república independiente de mi hogar este aparato está dentro de los pactos de regulación del consumo semanal de pantallas junto con smartphones, tablets y ordenadores. Todos pertenecen a la misma categoría. Pero el televisor lo utilizamos bastante ya que lanzamos contenidos desde cualquier dispositivo (no tenemos Smart TV) al Chromecast enchufado al televisor. Puestos a consumir contenido el tamaño de la pantalla sí que importa. Por lo que asistimos a una disociación entre contenido y continente. Seguiremos comprando televisores (o más bien pantallas grandes).

Cuarto: Tendemos a matar muy rápido las cosas. Aún recuerdo que con el auge de internet, la aparición del formato .pdf y la creciente sensibilidad medioambiental, se auguraba la desaparición del papel. Esta tendencia recibe el nombre de Paperless y se utiliza desde varias décadas. Pero la realidad es que cada vez se imprime más ya que el aumento de información es exponencial. Por lo que cuidado con dar por muerto a la TV ya que puede que la agonía sea muy larga.

Quinto: Ligado con el punto anterior es curioso ver como uno de los principales negocios que se anuncian actualmente en TV (al menos en España) son los negocios digitales B2C (Business to Consumers) : aplicaciones de venta de segunda mano, agencias de viajes online, empresas de delivery de comida, entre otros, por lo que parece que la televisión como medios de comunicación de masas por antonomasia sigue siendo útil y necesario para llegar donde los demás no llegan. Porqué aunque pueda parecer mentira, sigue habiendo gente sin conexión a internet mientras que el televisor está presente en casi el 100% de los hogares españoles. De momento como transmisor de mensajes a masas es inigualable.

Sexto: Lo que está en tela de juicio es el modelo de negocio actual de contenido gratuito a cambio de publicidad. Y esta tendencia vienes de lejos con la fragmentación de la oferta y su posterior consolidación, el auge de las nuevas tecnologías que posibilitan nuevas alternativas (TV por cable, streaming, on demand, etc…) y la aparición de nuevos modelos de negocio principalmente el pay per view (pago por contenidos). Por lo que en este mundo de sobreoferta en el que vivimos, las alternativas son muchas, más convenientes y cómodas que la televisión convencional. Por lo que está perdiendo su razón de ser.

Séptimo: Estoy vinculado al mundo digital desde hace más de 20 años. Me gusta la tecnología y son un ávido consumidor de gadgets. Por lo que no soy sospechoso de ser tecnofóbico o ludita, pero el monopolio de las grandes plataforma tecnológicas (Google, Amazon, Facebook y Apple) me empieza a dar mucho respeto. No soy el primero, pero empiezo a ser consciente que su misión es la de dominar nuestra vida, y no me apetece mucho. Digo lo anterior ya que en el negocio de los contenidos y el entretenimiento casi todas las tecnológicas tiene su propuesta para conquistar un negocio que es muy grande y está en proceso de cambio. Google tiene su Google Play como videoclub on demand. También tiene YouTube que es la URL más visitada (más que el propio buscador de google) y cuyo futuro pasa por tener muchos canales variados con contenidos de producción propia. Apple tiene el pack iTunes + Apple TV renovado la semana pasada. Netflix se está expandiendo por todo el mundo y ya produce sus propias series con mucho éxito como es el caso de House of Cards o Stranger Things. Amazon tiene su Prime Video. Amén de otros jugadores como Hulu, HBO, Wuaki, Filmix, etc.. cada uno presente en diferentes mercados. De momento facebook no parece haber movido ficha, pero no me extrañaría que comprase algún jugador ya establecido como los comentados anteriormente. Si algo tienen estas compañías es cash para comprar y probar. Por lo que parece que vamos a un mundo dominado por pocas empresas multinegocios, ubicuas y con tal cantidad de datos sobre nosotros que sólo pensarlo dan ganas de tirar del cable del router.

Octavo (y último): Es interesante analizar la reciente operación de compra de AT&T sobre Time Warner. Una teleco comprando un media. No es algo nuevo. Hay precedentes, pero da una idea de la importancia del contenido como factor de diferenciación para un negocio tan comoditizado como las telecomunicaciones. Como he comentado en posts anteriores el aumento de la producción y difusión de contenidos (información, datos, bytes como quieras llamarlos) adquiere magnitudes difíciles de expresar. Se produce y consume cada vez más contenidos por lo que el negocio de los contenidos es crítico y relevante. Y la televisión es su mejor aliado….de momento.   

Y como en toda la revolución hay perdedores y ganadores. Entre los primeros serán las actuales grupos de comunicación que no sepan adaptarse a este nuevo contexto. Hasta la fecha la televisión es un un gran negocio, pero hay un cambio tecnológico y de modelo que dudo vayan a liderar. Y aquí es donde entran los Google, facebook y compañía. Veremos como sigue.

 

 

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