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El compromiso del trabajador remoto

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Ante la disyuntiva de quién está más comprometido con su trabajo, si las personas que trabajan en la oficina o las que trabajan de forma remota, nos podemos llevar una sorpresa. Lo lógico sería pensar que son los primeros, los trabajadores que desempeñan sus tareas en el recinto de la empresa. Pero nos podemos sorprender al conoce que los miembros de la empresa que no trabajan físicamente en la misma estaban más involucrados y comprometidos, y con una mejor valoración de sus líderes. Si bien las diferencias no son enormes, son suficientes para provocar algunas especulaciones interesantes en cuanto a por qué esto podría estar sucediendo. La proximidad lleva a la complacencia. Los líderes que se sientan en la misma oficina que sus colaboradores pueden pasar varias semanas sin tener una conversación con ellos. De hecho, pueden utilizar el correo electrónico como su principal fuente de comunicación cuando se sientan a menos de cincuenta metros de distancia. Es incluso peor si se ubican físicamente en diferentes partes de un edificio, o en distintas plantas. Esto no quiere decir que estos líderes sean perezosos, sino que debido a que la posibilidad de comunicarse es tan fácil, a menudo se da por sentado que la comunicación se lleva a cabo. La ausencia hace que la gente se esfuerce por comunicarse. La mayoría de los líderes que trabajan a distancia hacen un esfuerzo extra para mantenerse en contacto con aquellos a los que no suelen encontrarse. Se observa que si te toman aunque sea unos minutos para hablar de lo que está sucediendo en sus respectivos mundos antes de abordar las tareas, se hace evidente la diferencia a la hora de mantener la relación con los compañeros de trabajo. Es más, debido a que tienen que hacer un esfuerzo para hacer contacto, estos líderes pueden se muestran más concentrado en cada persona y tienden a ser más conscientes de la forma en que expresan su autoridad. Los líderes de los equipos virtuales hacer un mejor uso de las herramientas. Debido a que los líderes de los equipos remotos usan videoconferencias, mensajería instantánea, correo electrónico, correo de voz, y sí, el teléfono, para contactar con el resto del equipo, se vuelven competentes en las múltiples formas de comunicación, una ventaja en el liderazgo que sus contrapartes tradicionales bien podrían desarrollar, pero no de forma automática. Los líderes de los equipos remotos maximizan el tiempo que sus equipos pasan juntos. Después de tener que hacer tanto esfuerzo para conseguir que el equipo se reuna, estos líderes, naturalmente, quieren hacer el mejor uso de su precioso tiempo. Ellos se encargan de filtrar las distracciones para que puedan concentrarse en el trabajo a realizar juntos. También suelen ir más allá que pasar un día de trabajo normal juntos, pues se dedican a socializar en almuerzos, cenas y actividades planificadas. Nada de esto quiere decir que el trabajo a distancia sea mejor que ir a la oficina. O que los equipos virtuales son mejores que las tradicionales. Por el contrario, estoy sugiriendo que son exactamente iguales a este respecto: alguien que trabaja en la misma oficina con su líder necesita una comunicación eficaz, tanto como alguien que se encuentra en una oficina diferente. Es sólo que, irónicamente, es menos probable que lo tenga.

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