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Los indicadores de innovación no siempre miden la innovación

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indicadores de innovaciónEl gran misterio de la innovación es que no hay ningún indicador plenamente fiable de si está funcionando de forma adecuada. Hoy en día podemos encontrar múltiples indicadores para evaluar o valorar su situación tanto a nivel de empresa, como de país, como de ciudad,…

Entre los diversos indicadores existentes uno de los más originales y ocurrentes que he encontrado es el Índice de Kasparov que plantea que la mejor manera de medir la innovación en un país o en una empresa es la "relación entre abogados e ingenieros", es decir, si es mayor que uno significa que en la empresa hay más abogados que ingenieros lo que indica que en esa empresa se dedican más recursos a pleitear que a innovar.

Es un indicador que aunque a priori parezca una boutade en el fondo supone una interesante reflexión sobre la situación de la innovación en el entorno donde se mide dicho índice. Es incuestionable que la capacidad de generar innovaciones en el seno de una empresa o de un país es una actividad que realizan los ingenieros de forma habitual, ya que si consideramos que el desarrollo de la innovación es el proceso por el que se llevan a la práctica las soluciones a los problemas denunciados o a las oportunidades detectadas. Esto es algo que se desarrolla habitualmente por proyectos y requiere del uso del ingenio para visualizar los diversos caminos al objetivo que atraviesan los bosques de la incertidumbre y las selvas de lo desconocido para llegar a los pastos del conocimiento. Tanto los proyectos como el ingenio son inherentes a la profesión de ingeniero y no son habituales en la abogacía; lo que no quiere decir que los abogados no tengan ingenio, pero los proyectos y su gestión no entran en su formación habitual que yo sepa.

Así que si este “Índice de Kasparov” nos da un valor de uno o superior a la unidad tenemos en la empresa más abogados que ingenieros. Pero no solo es útil a nivel global sino a nivel temporal como es el caso de Apple sobre el que Kasparov exponía su preocupación ya que consideraba que si Apple contrataba más abogados que ingenieros esto suponía que incrementaría los recursos dedicados a pleitos que a innovación, lo cual si bien a corto plazo podría suponer un incremento de ingresos por las indemnizaciones por infracción de patentes, diseños o marca; a largo plazo podría suponer una menor generación de nuevos productos o servicios marcadamente diferenciales que mantuviesen a la empresa en el liderazgo de la innovación en sus sectores de negocio.

El ámbito intelectual de los “indicadores de innovación” es uno de los campos de estudio y de publicación de informes y documentos de mayor variedad en los desarrollos de fórmulas, indicadores, listas y evaluaciones. Pero es un ámbito en el que la posibilidad de desarrollar indicadores erróneos es más habitual porque a menudo los creadores de estos índices no tienen el suficiente conocimiento de la innovación o no realizan las adecuadas verificaciones y validaciones de los indicadores que se han inventado.

Existen diferentes organismos, instituciones y organizaciones que han desarrollado sus propios indicadores e índices, entre los que tenemos el índice de innovación que publica NESTA en el enlace web http://www.nesta.org.uk/project/innovation-index que pretende mejorar como se invierte en innovación mediante la medida de sus efectos en base a la contribución a la productividad y al crecimiento.

Ahora bien lo preocupante es cuando se conceptúan indicadores con el objetivo de que definan y evalúen las políticas de innovación, y que estos indicadores se definen incorrectamente. Porque puede dar lugar a que se pongan en marcha estrategias erróneas o que su validación sea errónea con lo que se pueden obtener resultados opuestos a lo que se pretendía. Es por eso que hay que utilizar los indicadores de innovación con prevención y no tomarlos como una verdad inmutable y cierta por siempre.

A nivel de empresa considero que cada empresa debe utilizar los que crea más convenientes y útiles para definir, seguir y verificar sus estrategias de innovación y los objetivos que se definan en base a esas estrategias; por ello digo que cada empresa debe establecer los suyos porque cada empresa debe definir sus propias estrategias empresariales.

Parafraseando a Groucho Marx podríamos acabar diciendo que:

“Estos son mis indicadores de innovación; pero si no le gustan, tengo otros”.

 

Escrito por Gian-Lluís Ribechini.

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