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Fórmula Van: cómo elaborarla y sacar el máximo provecho

La denominada fórmula VAN es una de las herramientas más conocidas a la hora de calcular el valor que poseen cierto número de flujos de caja en el futuro inmediato, los cuales se derivan de una determinada inversión.

Esta fórmula resulta especialmente útil cuando los negocios se aprestan a elaborar cálculos financieros, especialmente aquellos proyectados en el mediano o largo plazo o cuya complejidad así lo amerite.

Sin embargo, si bien es una herramienta a la que acuden grandes empresas y que se le asocia con inmersiones de gran flujo, lo cierto es que también es posible emplearla en asuntos meramente cotidianos o sin demasiada complejidad.

 

Cómo funciona la fórmula VAN: principios y usos

La metodología esencial de la fórmula VAN se basa en descontar todos los flujos de caja en el momento actual, es decir, actualizarlos mediante una tasa o valor numérico. También se puede realizar la equivalencia en tiempo cero de los determinados flujos de caja de un proyecto y realizar una comparativa entre estos flujos y el desembolso inicial.

La fórmula, conocida sobre todo por los expertos en contabilidad y finanzas, se puede expresar de la siguiente manera:

 

VAN: n Z t:l Vt/(1+K) t - Io

 

Puestos en esta fórmula, los valores expresados corresponden a:

k: tipo de interés.

Vt: flujos de caja en cada período.

I0: valor del desembolso inicial de la inversión.

n: número de períodos considerado.

 

Fórmula VAN: pasos básicos para calcular el valor

Antes de aplicar la fórmula VAN y calcular el valor de los flujos de caja de tu proyecto, es importante seguir una serie de pasos como los siguientes:

1. Calcular la inversión inicial:

Todas las inversiones, grandes o pequeñas, tienen un coste inicial. No surgen de la nada ni se ponen en marcha por sí solas. Realizar este cálculo es importante para saber exactamente de qué estamos hablando y cuáles son sus perspectivas.

2. Determinar un período de tiempo específico:

Los plazos condicionan no solo las inversiones sino también el impacto de todos los proyectos. En el caso de la fórmula VAN, generalmente se trata inversiones a largo plazo y casi siempre se miden en años.

3. Estimar el flujo de caja de cada período:

Es igualmente importante dividir el proyecto en etapas para tener claro cuáles son las estimaciones de flujo de cada en cada período. Recuerda que este valor no deja de ser una estimación de lo que ganarías tras desarrollar tu proyecto.

4. Calcular la tasa de descuento:

Para aplicar la fórmula VAN también es importante conocer la tasa de interés de una cuenta o la oportunidad de una inversión, teniendo en cuenta, claro está, el nivel de riesgo. Esto es lo que se conoce como tasa de descuento.

5. Descontar los flujos de caja:

En este paso debes comprar el flujo de caja de cada período (el valor obtenido en el paso 3 del proceso) con los beneficios que obtendrías en ese mismo período.

6. Sumar los flujos y restar el total de la inversión inicial:

Por último, debes sumar todos los flujos de caja descontados en cada período y a esa cantidad restarle la inversión con la que has puesto en marcha el proyecto. Si el valor final es positivo, querrá decir que obtendrías más beneficios que si apostaras por un proyecto alternativo. Es decir, tendrías garantizado el retorno de la inversión y un mayor margen de maniobra.

 

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