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Desterrando el presentismo

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presentismo Conectar después de un período de descanso debe ir siempre relacionado directamente con la motivación. Motivación y rendimiento es un binomio que a lo largo de la historia ha ido de la mano y cuya relación se ha estudiado muchas veces.

Uno de los que lo ha plasmado ha sido el psicólogo Victor H. Vroom que, en 1964, ya afirmó que una persona tiende a actuar de cierta manera en base la expectativa de que después del hecho se presentará un resultado atractivo para el individuo. Para hacerlo se basa en tres variables: expectativa, que es el vínculo entre esfuerzo y desempeño, y que afecta a la probabilidad percibida por el individuo de que su esfuerzo le permitirá alcanzar un nivel de desempeño deseado, fuerza, que es la relación entre desempeño y recompensa, el medio para lograr el resultado deseado, y valencia, lo atractivo que puede resultar la recompensa para el individuo.

Lo que Vroom dice, en resumen, es que la tendencia del individuo para actuar de cierta forma depende de que la persona esté convencida de que sus acciones lo conducirán a lograr cierto resultado y también de qué tan atractivo resulte este resultado para ella.

presentismo Resumen de la teoría de la expectativas de Vroom

 

Con todo esto se pueden determinar unos puntos clave en relación a la motivación y el trabajo:

  • La gente está motivada para hacer cosas. Lo que es realmente importante es determinar lo que quiere hacer, hacia dónde quiere llegar.
  • Es fácil caer en el error de pensar que la motivación es la única variable en el rendimiento. Pero hay otros factores importantes como la habilidad y la coordinación entre el equipo, por ejemplo, que afectan el rendimiento.
  • Como muchos otros conceptos en psicología, el de motivación es abstracto, no se puede observar de forma directa, y muchas veces se utiliza el rendimiento para analizar la motivación. Los estudios, como hemos visto, demuestran, a pesar de todo, que hay más variables a tener en cuenta si se quiere ver el rendimiento.

En España, hablar de rendimiento es hacerlo de horas de trabajo. Existe una creencia que indica que cuantas más horas se destinen a estar en la oficina mejores resultados se obtendrán, más productividad habrá. Es el concepto de presentismo, y va estrechamente ligado al de la motivación, y, al contrario de lo que podemos pensar, la existencia de nuevas tecnologías que permitirían trabajar desde cualquier lado no ha ayudado a reducirlo: encuestas recientes indican que, debido al miedo que tienen los trabajadores de perder su lugar de trabajo, ha aumentado un 40% en los últimos años.

Los estudios chocan de frente con el presentismo. Así, el 55% de la jornada laboral en España es improductiva y sólo el 45% se dedica a tareas realmente rentables, según un estudio de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval). Más detalladamente, aparte del 45% del tiempo productivo; hay un 35% que se destina a tareas necesarias pero que no aportan rentabilidad; y el 20% restante, no productivo, se produce una pérdida neta de tiempo, recursos y dinero. El informe evidencia que los españoles, a pesar de trabajar 232 horas más al año que la media europea, presentan un menor rendimiento por hora de trabajo.

Este y otros muchos estudios lo que demuestran es que la productividad depende de la organización eficiente del trabajo y de la capacidad y responsabilidad del trabajador. No es cuestión de más horas, sino de cómo se utilizan dichas horas. Una mezcla de motivación y dedicación directamente relacionadas con lo que hacen y hacia dónde quieren llegar: los objetivos. A ellos dedicaremos el próximo post.

  Escrito por Lluís Soldevila.

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