Project Management

Liderazgo compartido, ¿en qué consiste y cuáles son sus ventajas?

Un problema bastante extendido entre las empresas es la excesiva centralización del liderazgo. Cuando las organizaciones se enfrentan a cambios significativos o procesos de reestructuración, es común que deban replantearse la manera en que la autoridad y la toma de decisiones se hacen efectivas.

La experiencia nos ha demostrado que los liderazgos demasiado centralizados en una figura, como por ejemplo los modelos autocráticos, son poco propicios para fomentar el interés y la participación de los integrantes de una empresa.  En la actualidad, las empresas tienden a buscar nuevos modelos directivos, en parte por la necesidad de aumentar su productividad y responder a las exigencias del mercado, y en parte porque sus integrantes reclaman mayores espacios de participación y toma de decisiones; es decir, aspiran a un rol más activo.  

 

Liderazgo compartido: origen del concepto

A partir de los años 90, algunos CEOS ya hablaban de la necesidad de formar a nuevos líderes que en un futuro cercano les acompañarían en su labor directiva. Potenciaban sus habilidades y, progresivamente, iban delegando en ellos cierto número de tareas. De esta forma, se alcanzaban dos objetivos:

  • Aligerar el peso laboral de los altos directivos o gerentes, quienes en los modelos tradicionales asumían un gran volumen de trabajo y de sus decisiones dependía en exclusiva el desempeño de las empresas.

  • Crear redes de directivos intermedios o de apoyo. Estos cargos tenían una función distinta a los jefes de sección, pues gozaban de una mayor cercanía con las altas esferas. Su labor era netamente directiva, y esto les daba derecho a participar de las decisiones corporativas importantes.

Estas iniciativas fueron las que más adelante dieron lugar a lo que ahora conocemos como liderazgo compartido, que no es otra cosa que cualquier esquema directivo en el que la toma de decisiones tenga varios focos. No puede considerarse una forma de liderazgo compartido aquel proceso en el que una sola persona sigue teniendo la exclusividad de las decisiones, pese a que su lado cuente con varios colaboradores. Para que sea así, la autoridad y la capacidad de gestión deben estar repartidas entre dos o más personas.  

 

Características y tipos de liderazgo compartido

Actualmente, la evolución de los modelos corporativos ha dado lugar a distintas formas de liderazgo compartido. Veamos cuáles son las más significativas:

  • Cuando dos o más empresas conforman un grupo o conglomerado y todas asumen el mismo rol directivo.

  • Se trata de aquellos casos en los que una empresa adquiere a otra, pero sin que esto suponga la pérdida de su independencia comercial. La dirección es ahora conjunta.

 

Algunas ventajas del modelo compartido

Por supuesto, no todas las empresas son aptas para asumir un liderazgo de este tipo. De hecho, es un modelo que beneficia especialmente a aquellas organizaciones con varios focos de tareas o que tengan estructuras complejas. Entre los principales beneficios de este estilo directivo podemos mencionar las siguientes:

  1. Incrementa la participación y el interés en la estructura.

  2. Fomenta la evolución de los miembros de los equipos.
  3. Promueve la creatividad, el debate y las decisiones conjuntas.
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  5. Garantiza el respaldo a la hora de la toma de decisiones.

 

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