Project Management

4 pasos para alejar el estrés en la gestión de equipos de trabajo

El estrés no es un mal necesario ni una enfermedad laboral asociada exclusivamente a la alta dirección o al Project Management. La gestión de equipos de trabajo debe ser consciente de que la presión sobre las personas aumenta para reducir su impacto negativo pero, sobre todo, el Director de Proyecto debe tratar de adoptar un estilo de liderazgo que prevenga este tipo de situaciones, que no benefician a nadie y pueden abocar al fracaso a cualquier iniciativa.

 

Gestión de equipos de trabajo: manejando el estrés

Desde que el hombre ha dejado de vivir en las cavernas, esa dosis constante de estrés y adrenalina que le mantenían a salvo ha dejado de jugar un papel esencial en la supervivencia. De hecho, su aparición puede originar precisamente el efecto contrario, empeorando la salud y la calidad de vida de quien la sufre y los que le rodean. El estrés es innecesario, tanto en lo personal como en lo profesional, y la gestión de equipos de trabajo debe procurar manejarlo, de forma prioritaria para lograr el éxito en cualquier proyecto. Si se mantiene a raya el estrés se evitan algunos de sus principales inconvenientes:

  • Reducir la eficacia individual de los trabajadores.
  • Hacer decaer la motivación y con ella la productividad de las personas.
  • Aumentar la tasa de errores, al fomentar descuidos y falta de atención.
  • Incrementar los niveles de absentismo laboral.
  • Enrarecer el clima laboral.

 

El estrés es frustrante, molesto y fuente de negatividad. En un proyecto puede ser el factor desencadenante del fracaso más rotundo. Sin embargo, no es imposible librarse de él, ni siquiera en un entorno de proyecto. Para reducirlo, la gestión de equipos de trabajo tiene que llevarse  a cabo teniendo en cuenta 4 claves:

  1. Planificar mejor: la mala planificación hará que las cuestiones y problemas surjan en el peor momento. Para evitar este tipo de situaciones es preciso invertir el tiempo necesario en la gestión de equipos de trabajo, lo que incluye hacer una previsión de las necesidades futuras.
  2. Monitorizar la distribución de las cargas de trabajo: cuando el reparto de cargas de trabajo es desigual, se produce la frustración llegan los errores y aparecen los conflictos. Éste es uno de los peores errores que pueden cometerse en la gestión de equipos de trabajo y evitarlo implica una pulcra administración de las tareas y una constante monitorización de las cargas de trabajo.
  3. Saber priorizar: no todas las actividades son importantes ni todas las tareas iguales. Establecer prioridades es esencial para transmitir esta claridad en los objetivos al resto de participantes en el proyecto.
  4. Fomentar el bienestar de las personas: el descanso adecuado y el cumplimiento de los horarios es vital para la salud de los trabajadores. Animarles a llevar una alimentación sana y equilibrada y practicar deporte les ayudará a liberar tensiones. Todo esto conseguirá que sean más productivos y se enfrentes a sus tareas con mayor motivación, una de las metas de la gestión de equipos de trabajo, que además logra erradicar el estrés.

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