Project Management

El plan de gestión de riesgos, ¿cómo se hace?

Dentro de la gestión de proyectos, la gestión del riesgo es uno de los aspectos clave. Muchos proyectos fracasan a pesar de estar bien dimensionados y planificados en su origen, precisamente porque han surgido determinadas situaciones durante su desarrollo que no se habían previsto. Como buen gestor de proyectos tienes que ser capaz de manejar esas incertidumbres, cosa que harás con ayuda de tu plan de gestión de riesgos.

El objetivo de la gestión de riesgos en un proyecto es precisamente ese; identificar, analizar, responder monitorizar y planificar el riesgo. Pero, ¿se pueden planificar los riesgos si no se conocen? Sí se puede. Planificar el riesgo de un proyecto implica manejar la incertidumbre. Es como si estuvieras intentando mirar al futuro por un agujerito. Nunca estarás seguro, pero puedes prepararte para lo que viene. Sigue estos pasos y verás cómo mejoras en este ámbito:

  • En primer lugar debes definir el protocolo que te servirá para gestionar el riesgo en el momento en que aparece. ¿Qué estrategia vas a seguir? ¿Qué tipos de acciones puedes llevar a cabo en función de los ámbitos a los que afecta el riesgo (presupuesto, cliente, calendario, equipo…).
  • Una vez que tienes este plan, te sentirás más cómodo cuando el riesgo surja. Sin embargo, no es recomendable que adoptes una actitud pasiva. Es más conveniente que te tomes tu tiempo para tratar de identificar, periódicamente, qué posibles riesgos pueden surgir. De esta manera no te pillarán por sorpresa. Es posible que esos riesgos no se manifiesten nunca… bien, estás de suerte. Pero si lo hacen, estarás preparado para afrontarlos.
  •  Analizar los riesgos debe ser una de tus capacidades como gestor de proyecto. No les des demasiada importancia… ni demasiada poca. Cuando tengas varios frentes con riesgos abiertos, prioriza cuál solucionas primero, ya que seguramente no tendrás capacidad para acometer todos al mismo tiempo. Tu análisis debe ocupar dos aspectos, el cualitativo y el cuantitativo. Muchas veces nos centramos en el segundo y dejamos de lado el primero, de manera que nos cuesta manejar las incertidumbres a las que no les podemos poner números (por ejemplo, riesgos en la comunicación con el cliente). No olvides que también son importantes.
  • Una vez que has analizado y priorizado tus riesgos, es la hora de proponer soluciones. Aquí funcionan bien las técnicas de brainstorming, pues cuantas más posibles soluciones tengas, más posibilidades de gestionar mejor tus riesgos. Hazte con un plan A, y un plan B por si el A falla, y un plan C por si los dos anteriores no dan resultado. Procura que tus decisiones sean viables, a veces vamos matando moscas a cañonazos, ¿verdad?.
  • Por último, establece de qué manera vas a medir que tus planes para resolver tus riesgos están funcionando. Cada riesgo exigirá sus propios indicadores y medidas de control, que deben estar incluidos en tu plan de gestión del riesgo. Aprende de tus errores para que la próxima vez seas capaz de plantear soluciones mejores y más rápidas.

 

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