Project Management

Cómo elegir la metodología de un proyecto

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Cuando se inicia un proyecto se plantean muchas dudas, la mayor parte de las cuales deberán ser despejadas por el Director de Proyecto, encargado de luchar contra el tiempo y los imprevistos, y con el inevitable reto de la incertidumbre. La elección de la metodología de un proyecto es una decisión complicada, que marcará el modo de abordar el trabajo, la eficacia de la gestión y, por supuesto, también influirá decisivamente en los resultados. El estilo de gestión es sólo una de las facetas a considerar. Esta faceta revelará si el ciclo de vida del proyecto se desarrollará en un ambiente participativo, donde se fomente la colaboración entre los equipos, la Dirección de proyecto y los distintos grupos de interés o si, por el contrario, se ejercerá un liderazgo más autoritario, más centralizado y menos flexible. No todos los proyectos admiten todos los métodos y por eso, entre las cuestiones a plantearse al escoger la metodología de un proyecto hay que tomar en consideración, al menos, las siguientes:

  • Protocolos a seguir.
  • Procedimientos a implementar.
  • Medidas de seguimiento y control.
  • Canales de comunicación.
  • Herramientas a utilizar.

 

De la radiografía a la elección de la metodología de un proyecto

Los aspectos relacionados con la gestión y el establecimiento de metas constituyen el núcleo esencial de un proyecto. La elección de la metodología de un proyecto es extremadamente relevante y, por eso, merece la pena tomar el tiempo necesario para llevar a cabo una buena planificación. Esta etapa de planificación previa al momento de escoger la metodología de un proyecto, debe comenzar siempre por el mismo punto, la radiografía de la iniciativa. Entender el propósito del proyecto, la visión que hay detrás de su fin, conocer el alcance, recoger la información suficiente acerca de las necesidades y recursos disponibles, evaluar las restricciones son pasos que ayudan a determinar:

  • Complejidad del proyecto.
  • Requisitos del proyecto.
  • Volumen del proyecto.
  • Importancia y urgencia del proyecto.

Además, hace falta conocer otra serie de circunstancias que determinarán su configuración, como las características del trabajo, nivel de calidad exigible, la experiencia de los integrantes de los equipos, el entorno de proyecto, su distribución geográfica, su peligrosidad, los atributos de los entregables o los plazos de entrega. Con toda esta información se puede comenzar el proceso de selección de la metodología de un proyecto, la que orientará la gestión y contribuirá a alcanzar metas, minimizando el riesgo. Entre las más habituales se encuentran:

  • Metodología ágil.
  • Método de cascada.
  • Método de la ruta crítica.
  • Método del camino crítico.
  • Método Scrum.
  • Método XP (Extreme Programming).
  • Método Six Sigma.

Una vez completada la selección de la metodología de un proyecto y elegido el sistema de gestión que se aplicará, es fundamental determinar los modos de control y los medios disponibles para garantizar un seguimiento efectivo, sin los cuales nunca se podrían alcanzar los resultados esperados.

 

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