Tendencias & Innovación

Conocer los obstáculos a la innovación permite prepararse para superarlos

En el campo de la innovación una de las actividades que de forma habitual se debe realizar es leer a otros expertos, es decir, dedicar tiempo a aprender de los demás. Entre los expertos de innovación que podemos encontrar hoy en día destaco a Gijs van Wulfen por su visión y por sus interesantes libros con un enfoque visual interesante.

De entre sus diversas aportaciones una que creo que puede ser de ayuda para los que quieren empezar a innovar en su empresa o que encuentran dificultades para que esta se desarrolle adecuadamente es una lista de los quince obstáculos que pueden bloquear el camino de la innovación y que él ha detectado a lo largo de su vida profesional. Estos obstáculos son:

  1. La estrategia es poco clara.

Si en nuestra empresa la Gerencia no tiene clara cuál es la estrategia del negocio difícilmente podremos desarrollar productos o servicios que den lugar innovaciones que ayuden a que la empresa permanezca o crezca en el mercado. Como dijo Séneca: “No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va”. Y eso no es bueno ni para un barco, ni para una empresa.

  1. No hay prioridad a la innovación.

Si la innovación no es una prioridad para la Gerencia entonces las posibilidades que se pueda desarrollar en la empresa serán bajas porque para innovar es necesario disponer de recursos especialmente humanos. Si no se permite que haya personas que puedan dedicar parte de su tiempo a innovar sino que deben añadir esta actividad al resto de sus tareas es más que probable que apenas se dediquen porque las prioridades del día a día serán más importantes.

  1. No hay necesidad de Mercado.

Si desde la posición de los que participan en la descripción del mercado en el que debería comercializarse la innovación se expone que el mercado no tiene necesidad a la que dar respuesta, entonces no se va a desarrollar ninguna innovación. Pero a menudo lo que ocurre es que no se conoce cuáles son las necesidades del mercado no cubiertas porque no se existe una estrategia de “inteligencia de clientes”.  

  1. No hay ideas o inspiración.

Si en la empresa no existe una cultura que estimule a los empleados a proponer ideas o a buscar la inspiración fuera de las fronteras entonces difícilmente se sembrarán las semillas que podrán dar lugar a nuevos productos o servicios.

  1. No hay tiempo.

La excusa de la falta de tiempo es consecuencia de que la innovación no es una línea estratégica de la empresa, ni que tampoco se ha considerado que para llevarla a cabo se requiere dedicar a determinadas personas. Si no es una prioridad claramente definida entonces no se le dedicará tiempo.

  1. Falta de recursos.

La falta de recursos se debe a que se ha decidido que hay otras prioridades. Siempre se pueden encontrar recursos para innovar si se decide detraerlos de otras actividades o departamentos. A menudo en las empresas los presupuestos de los departamentos sobredimensionan sus necesidades y gastan más de lo que necesitan porque “no sea que el año próximo nos recorten lo que no gastamos”. Muchas veces hay gastos recurrentes en el tiempo que no se ha analizado si continúan siendo necesarios.

  1. Sin el apoyo interno.

Si dentro de la organización no existe, por parte de todos los empleados, una percepción clara de que la innovación es importante para el futuro de la empresa; entonces cuando un equipo de innovación solicite la colaboración de alguien para una necesidad del proyecto que estén desarrollando es muy probable que esta colaboración no se lleve con la premura o diligencia requerida porque “esto no forma parte de mi trabajo

  1. Política.

Cuando hay criterios de política interna que no favorecen la innovación  porque pueden ser contraproducentes para determinados departamentos las dificultades para innovar son altas. En muchas ocasiones las políticas internas son consecuencia de situaciones de otros tiempos que se mantienen y que no son adecuadas cuando se requiere agilidad en las decisiones. Pero otras veces no son más que excusas para no tomar decisiones.

  1. Habilidades insuficientes.

Cuando la empresa a lo largo de los años no ha formado o capacitado de forma continuada a sus empleados entonces la consecuencia es que ha descapitalizado su intangible intelectual y, además, provoca que no existan en la empresa personas con las habilidades que se necesitan para una innovación sistemática y efectiva.

  1. Miedo al fracaso.

Este es uno de los obstáculos más habituales que es consecuencia de una “cultura del miedo” instalada en la organización. Cuando de forma recurrente aquellos que se equivocan en sus decisiones o en sus tareas son “condenados a la hoguera” o “públicamente reprendidos” se produce entre los empleados una actitud de ocultación de problemas y de inacción en la toma de decisiones. Con lo que se pierden oportunidades de nuevos productos o servicios porque no se plantea nada, ni se decide cómo llevarlo a cabo.

  1. No es adecuado.

Es una respuesta que a menudo se da como consecuencia del miedo al fracaso. Cuando se dice que una propuesta de innovación no es adecuada para la estrategia de la empresa es porque se teme que si sale mal las consecuencias para la persona que lo ha decidido serán negativas. Pero también porque no existe claridad en la estrategia que tiene la empresa sobre cuál es el objetivo final de la innovación. Muchas veces una innovación supone un cambio de paradigma en el portafolio de productos de una empresa que supone un cambio de la percepción tanto interna como externa de a qué se dedica la empresa; debido a una visión de producto y no de función (Vendemos cuchillos o vendemos instrumentos de corte).

  1. Demasiado lento.

Cuando el desarrollo de las innovaciones en las empresas se alarga en el tiempo por una insuficiente dedicación de recursos, o porque no se han definido claramente las prioridades, o porque no existe un plazo para el lanzamiento de la innovación sino que se comercializará cuando “esté acabado perfectamente”. Esto último es un motivo que a veces se usa como excusa para alargar los desarrollos, o bien porque continuamente se van añadiendo funcionalidades. A veces es mejor comercializar con las funcionalidades mínimas que son novedad que esperar a tenerlo todo.

  1. No es factible.

La frase “esto ya lo hemos intentado pero no ha funcionado”. A menudo las posibles soluciones a un problema no han funcionado porque la tecnología del momento no era adecuada, o porque las propuestas no estaban orientadas en la dirección adecuada, o porque se utilizaron solo las tecnologías propias del sector sin buscar alternativas fuera del sector.

  1. No hay un modelo de negocio.

Cuando no se ha planteado a qué nicho de mercado va orientada una innovación, o como se comunicará a los posibles clientes, o como se comercializará la innovación; entonces  esta ausencia de modelo de negocio es un obstáculo relevante para que la innovación pueda desarrollarse por parte del equipo responsable de forma correcta. Porque si no se sabe quién será el usuario o el cliente será difícil definir las funcionalidades que dan respuesta a sus necesidades. Si no vamos a comunicar la innovación, nadie sabrá que existe en el mercado.

  1. No es original.

Si lo que se pretende desarrollar es una copia de lo que ya existe porque la competencia está vendiendo mucho no se va a innovar. Lo que se debería hacer es ver que es lo que ofrece la competencia y en nuestra propuesta incorporar funcionalidades diferenciales respecto de lo que ellos ofrecen.

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