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Competencias Digitales: Aprendizaje Continuo

Venimos viendo las Competencias Digitales que tenemos que ir desarrollando para adaptarnos a las nuevas formas de trabajo: Comunicarnos en entornos digitales, Gestionar Información y Trabajar en Red.

Pero a esta altura del “cambio”, también sabemos que lo que tenemos que aprender es más una “lógica” diferente, que el uso específico de ciertas herramientas, porque éstas pueden ser reemplazas por otras en cuestión de meses.

Por eso, para no padecer con cada nuevo cambio que se produce, necesitamos embarcarnos en  el Aprendizaje Continuo. Y para lograrlo,  primero hay que desaprender. ¿Qué? Viejos hábitos de formación, pero más importante, viejas prácticas de actualización profesional porque hoy, a la actualización de prácticas y contenidos, se suma la actualización en los modos de hacer.

Entre los años ’80 y el 2000, mantenerse actualizado en el área de especialización de cada uno, pasaba por estar suscripto a determinadas publicaciones  mensuales sobre Management, Estrategia, Business, Marketing o Comunicación, en otras. Y asistir a Congresos, Seminarios o Forums.  Siempre se aprendía algo nuevo, pero el saber era “acumulativo”: a los conocimientos y experiencia que uno tenía en su especialidad, se sumaban nuevos enfoques, miradas, alguna herramienta novedosa, pero poco más.  Es decir, quienes ocupábamos cargos gerenciales en esos años, sólo teníamos que dedicar algo de tiempo al mes/año, para mantenernos actualizados sobre las prácticas. Lo que no cambió mucho en esos 20 años fueron las herramientas de trabajo.

Pero llegó la economía digital, que se desarrolla en un enorme espacio no físico y que además es invisible a nuestros ojos. Imposible observar para saber qué está pasando. Dependemos de las métricas.  Pero para agregar complejidad al tema, este espacio está regido por múltiples actividades automáticas que van modificando los compartimientos del usuario (valga como ejemplo los algoritmos de Google o Amazon que terminan orientando nuestro consumo de información, contenidos y compras). Por tanto, si bien las métricas nos muestran tendencias, es difícil predecir la velocidad a la que se van a producir “esos cambios de comportamiento” que afectan nuestras prácticas y eso imprime a todo el entorno digital de una permanente impredecibilidad.

Y sin bien esta característica del mundo actual de los negocios es la que está impulsando el crecimiento en las empresas y generando oportunidades a los profesionales manteniéndonos despiertos y en pie de alerta todo el tiempo, también es la que nos obliga a estar aprendiendo nuevos paradigmas, nuevos modos, nuevos comportamientos, casi a diario. El saber, ya no es acumulativo. Porque lo que ayer servía para generar engagement con las audiencias, hoy ya no funciona. Porque las palabras clave que hace meses traían tráfico al eCommerce, han cambiado.  Porque, si bien, contamos con patrones de comportamiento para orientar la innovación en las empresas, los millennials van haciendo “camino al andar”, en ese entorno invisible y desconocido y nos cambian las reglas de juego todo el tiempo.  Hace dos años la banca 100% digital, sin sucursales físicas, era apenas el futuro. Hoy ya opera en varios países con autorización de los Bancos Centrales. Cambiaron cajeros, oficiales de cuenta o de análisis de riesgo, por programadores.

Por tanto, el desafío de las empresas es construir equipos  y organizaciones flexibles y lo suficientemente  ágiles para reenfocar, tantas veces como sea necesario, las estrategias de negocio.

No se puede ser competitivo, sin tener profesionales competentes y esto incluye, “competentes digitalmente”.

Para la Generación X y los Baby Boomers acostumbrados a acumular saberes, esta es la competencia que genera más resistencias, porque implica aceptar que parte de lo que saben ya no sirve y, más molesto aún, que “ya no se aporta valor, sólo con la experiencia”.

Entonces, ¿en qué pilares se apoya el desarrollo de esta competencia?

Según RocaSalvatella, un profesional debe ser capaz de:

  1. Gestionar su propia capacitación digital
  2. Emplear Internet para mantenerse actualizado respecto a su especialidad o campo de conocimiento
  3. Conocer y utilizar herramientas y recursos digitales para la buena gestión del conocimiento
  4. Participar en actividades de formación reglada o informal en línea
  5. Contribuir al aprendizaje entre iguales en entornos virtuales y comunidades de práctica
  6. Transferir su capacitación en entornos analógicos a los nuevos entornos y herramientas digitales
  7. Dar visibilidad a su capacitación profesional utilizando la red
  8. Establecer y mantener una red de contactos profesionales de valor en redes virtuales

Citando a RocaSalvatella, consultora experta en Competencias Digitales, “La transformación digital no es un asunto de tecnologías sino una cuestión de visión, estrategia, cultura organizativa y rediseño de procesos”.

Quien no trabaje sobre las competencias de las personas, difícilmente tendrá éxito en la implementación de sus estrategias.

 

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