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Valores empresariales que no pueden faltar en tu negocio

Valores empresariales

Los valores corporativos definen en muchos sentidos la naturaleza de las empresas, sus actuaciones y prioridades y la manera en que entienden la actividad comercial. Es decir, son una parte esencial de su identidad.

A la hora de definirlos también entran en juego elementos como los grupos de interés, el modelo directivo, las expectativas y las características competitivas.

Cada empresa tiene sus propios valores corporativos. Algunos de ellos son resultado del deseo y la voluntad de quienes están al frente de su gerencia. Otros, por el contrario, nacen de las necesidades y compromisos que los negocios adquieren con su entorno, siendo determinante la relación con los clientes.

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Siete valores corporativos esenciales para tu empresa

Algunos especialistas del sector empresarial creen que la clave para definir los valores corporativos pasa por un elemento concreto: comprender que nuestro negocio es un valor corporativo en sí mismo, es decir, una corporación ligada a ciertos principios que definen su relación con los consumidores y con el medio.

Existen determinadas marcas que, de tanto insistir en ello, llevan aparejados ciertos valores corporativos y es imposible dejar de concebirlos cada vez que vemos su logo o su eslogan en una campaña publicitaria.

No obstante, independientemente del sector del comercio o del tipo de negocio del que hablemos, la labor empresarial se define por una serie de valores innatos que en ningún caso pueden obviarse. ¿De qué valores estamos hablando?

1) Confianza:

Se refiere a la calidad de las relaciones que se establecen en el interior de una empresa. Si las dinámicas son fluidas y eficaces, el nivel de confianza entre los trabajadores será alto y las relaciones muy productivas. Esa misma confianza se transmitirá en el momento de tratar con los clientes.

2) Transparencia y cultura abierta:

Aunque por supuesto no toda la información corporativa puede ser pública, sí que es necesario que los miembros de una compañía puedan acceder a los datos o estados de cuentas de interés colectivo. Los negocios deben ser abiertos para promover la participación de sus miembros en la toma de decisiones.

3) Responsabilidad:

Ser responsable es adquirir conciencia de las decisiones que se toman durante la gestión empresarial. Esta responsabilidad es tanto interna como externa: hacia los propios trabajadores y hacia los clientes y el entorno en general. Además, supone el respeto de ciertas normas y leyes.

4) Integridad:

Una empresa es íntegra cuando se presenta ante sí misma y ante los demás tal como es. No es más ni menos de lo que ya es. Y, encima, tiene claro que cada una de sus actuaciones debe estar regulada por la moral.

5) Disponibilidad al cambio:

Las empresas deben estar dispuestas a adoptar cambios cuando sea necesario. Si son demasiado estáticas, generalmente dejan de ser productivas a medio o largo plazo. La disponibilidad al cambio se define como innovación, apertura, búsqueda de nuevos mercados y proyección.

6) Pasión:

No hay nada más contraproducente en términos empresariales que un negocio que no inspire pasión por su actividad. Pasión es querer lo que hacemos y luchar día a día por mejorar lo que ofrecemos.

7) Transformación:

Un último valor corporativo que no debemos olvidar es el de la capacidad de las empresas por generar cambios en el entorno en el que operan. Esto tiene que ver con la Responsabilidad Social Corporativa y con extender los beneficios de la actividad comercial a otros ámbitos.

 

No olvides que las empresas no son islas, sino que forman parte activa de los contextos y escenarios.

 

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