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La formación de directivos, el mayor activo de una empresa

La crisis financiera de la década pasada puso a prueba muchas certezas en temas de gestión empresarial. Los modelos dejaron de ser tan útiles como creíamos y el papel de los directivos, que tradicionalmente situábamos en una esfera superior, tuvo que ser reinventado a punta de nuevas habilidades.

Si bien es verdad que hoy día las empresas invierten mucho más en temas de gestión humana e innovación, también lo es que la formación de los altos directivos o gerentes sigue siendo una de sus prioridades.

Así lo señalan los datos de las escuelas de negocios, universidades y centros formativos especializados en el área, que han visto un aumento de las matriculas en programas orientados a estos cargos en los últimos años.

 

¿Por qué es importante invertir en la formación de directivos?

Al caer muchas de las certezas en el terreno empresarial, los directivos (y aquellos que aspiraban a serlo) tuvieron que ampliar su formación e incorporar en su día a día una serie de habilidades que antes delegaban en otros cargos o que creían incompatibles con su labor. Ahí empezó la verdadera transformación.

Ahora sabemos que habilidades como la empatía, la inteligencia emocional, la gestión de equipos de trabajo o la negociación son fundamentales para cualquier directivo que aspire a tener éxito en la gestión del siglo XXI.

Pero no es la única razón para hacerlo. La formación complementaria también permite que los altos cargos actualicen sus competencias y conocimientos, mejoren sus perfiles profesionales y lideren los procesos de cambio en su entorno.

Es, sin ninguna duda, la mejor inversión que puede realizar una empresa a medio y largo plazo, sobre todo teniendo en cuenta que de las decisiones que tomen los altos directivos depende en buena medida la marcha de las empresas.

 

Formación de directivos: principales áreas de interés

La gran mayoría de altos gerentes, directivos u otros cargos de mayor responsabilidad que acceden a una formación complementaria provienen del área de las finanzas y los negocios. En una segunda instancia se encuentran los que se desempeñan en temas como las ingenierías, la salud y las humanidades.

Sin embargo, sea cual sea su especialidad, casi todos coinciden en que existen áreas estratégicas en las que es necesario profundizar para atender con éxito los requisitos del actual contexto. Según los estudios, estas áreas son las siguientes:

 

a) Gestión financiera: interesa sobre todo  profundizar en la manera en que se establecen las relaciones financieras en la era digital y cuáles son las opciones más destacadas en cada campo.

b) Habilidades estratégicas: ahora no basta con delegar; hay que estar en el terreno para realizar una buena gestión y desarrollar una mirada estratégica, es decir, más amplia y capaz de incluir a las empresas en su conjunto.

c) Comunicación: ya no se comunica como hasta hace unos años. El directivo debe identificar y dominar las distintas herramientas con las que contamos en la actualidad para transmitir los mensajes en la esfera corporativa, así como para saber interactuar con los canales digitales.

d) Marketing: aunque no se especialice en este asunto, sí que debe tener unas nociones básicas de cómo funciona el marketing del siglo XXI y en qué medida él, desde su labor, puede apoyar las estrategias propias de esta área.

 

Los directivos del siglo XXI deben estar preparados para afrontar los numerosos retos que el entorno les plantea. La formación complementaria es el mejor recurso para ello.

 

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