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Conoce los tres tipos de diseño organizativo más habituales

diseño organizativo

Que no todas las empresas son iguales, es un hecho más que conocido. Incluso, que cada una adecúa su modelo de organización en función de las necesidades de cada caso, también lo sabemos y lo comprobamos día a día.

Sin embargo, por contradictorio que parezca, las empresas también son similares en su diseño organizativo. Es decir, ninguna es exactamente igual a otra (cada empresa es un mundo), pero sí que buscan solucionar sus retos y problemas logísticos de formas parecidas y con decisiones que no distan tanto unas de otras.

Los modelos de organización empresarial son una especie de moldes vacíos que los directivos, gerentes y responsables de las empresas llenan según su preferencia y, sobre todo, atendiendo sus prioridades.

 

Tres modelos de diseño organizativo. ¿Con cuál te quedas?

¿A qué nos referimos exactamente con moldes vacíos? Sencillo: al hecho de que aunque cada empresa encara la gestión de una manera particular y única, en el fondo el diseño organizativo sigue siendo el mismo.

Es más, son moldes vacíos que no se han modificado sustancialmente desde el día en que alguien tuvo la idea de implementarlos y se convirtieron en referentes. Existen tres modelos de diseño organizativo que siguen siendo tan vigentes como al principio:

1) Diseño organizativo en horizontal:

Se trata de un modelo que ha tenido buena acogida entre las empresas que han surgido en los últimos años o entre aquellas que han hecho el tránsito a nuevas concepciones de gestión. Sus elementos centrales son la división del trabajo, la especialización y la participación activa de todos los integrantes. Existen rangos y niveles, pero la propia estructura hace lo posible por difuminarlos. Importan mucho la igualdad, la interacción y la apertura. Aunque el liderazgo lo ostenta una o varias personas, éstas no se empeñan en subrayarlo; están tan cerca de las tareas diarias que esa etiqueta pasa desapercibida.

2) Diseño organizativo en vertical:

Este modelo de organización enfatiza elementos como la autoridad, la jerarquía, el liderazgo (casi siempre de una sola persona o de pocas) y la cohesión. Para sus defensores, es importante dejar claro quién se encuentra en cada uno de los niveles de la pirámide organizacional. La delegación de tareas y la unidad de mando se basan en la subordinación. Es un modelo poco descentralizado, pues cualquier decisión al respecto se interpreta como un reto a la autoridad central.

3) Diseño organizativo del equilibrio:

Este modelo integra elementos tanto del diseño vertical como del horizontal. Por ejemplo, valora la autoridad y la cohesión, pero a la vez insiste en fomentar la participación y la interacción de los integrantes de una misma empresa. Tiene dos ingredientes propios del contexto contemporáneo: el trabajo en equipo y la motivación. Sus defensores ven estos dos factores como claves para la buena marcha de cualquier organización.

 

 

Antes de decidir cuál es el mejor diseño organizativo para tu empresa, debes valorar a fondo cuáles son las necesidades reales de gestión. No te apresures. Recuerda, es un molde vacío que tú rellenas como más te convenga.

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